¿La derrota oficial de Calderón?
24 Jul
La guerra frontal contra el narcotráfico declarada por Felipe Calderón ha sido tema de debate en repetidas ocasiones, hay quienes aprueban y aplauden la “valentía” del presidente en enfrentarse de tú a tú con quienes, consideran algunos, son los grupos delictivos más poderosos del orbe; hay otros que desde un principio impugnaban que Calderón declaró una guerra que jamás podría ganar.
Los argumentos de ambas posturas son válidos, por un lado, los creyentes pensaban que el gobierno podría acabar con la mafia en su totalidad a través de la creación de una nueva inteligencia policiaca, capacitando a sus integrantes, unificando mandos, creando una agencia especializada en delincuencia organizada, aplicando medidas de cero tolerancia y haciendo frecuentemente chequeos entre sus filas para asegurarse de no haber ningún infiltrado. Por otro lado estaban los que aseguraban que nunca se podría terminar con las mafias que ilegalmente trafican estupefacientes, refutando las medidas tomadas por el presidente: la nueva inteligencia policiaca no era más que los mismos tipos con uniforme distinto, no había una apta capacitación para los cuerpos policiales (sólo nuevas y flamantes patrullas), la comunicación entre las diferentes policías era complicada y en ocasiones nula, en la recién creada SIEDO se demostró que altos mandos estaban infiltrados con el narco, y mejor ni hablar sobre los policías municipales o estatales, que algunos, con sueldos paupérrimos y equipo deficiente prefieren hacerse de la vista gorda o peor, unirse a las filas de su virtual enemigo…
Pasó el tiempo desde que Calderón declaró la guerra contra el narcotráfico, desde que elevó los salarios de militares y los sacó a las calles de México a proteger a los ciudadanos a toda costa (aunque eso implicase dispararle a quien osara pasarse un retén), tiempo en el que mientras recibe elogios y felicitaciones de jefes de estado extranjeros por su “valentía”, en su país recibe gritos de furia y lágrimas de los familiares de la gente que ha muerto en su guerra.
Pasó el tiempo, tiempo de visita de estado del nuevo presidente Barack Hussein Obama, de preparación con bombo y platillo a su llegada, de adornos en paseo de la reforma, de bandera de Estados Unidos y de México; donde meses antes, hubo también dos banderas, la de México y la de la paz, donde millones de mexicanos salieron a la calle a exigir a su gobierno detuviera la ola de violencia…
Los que seguían creyendo en Calderón veían resultados, detención del lugarteniente de tal cártel, del segundo al mando de este otro, decomiso de toneladas de cocaína, incluso de un narco-submarino, la captura de la reina del pacífico (que pronto podría salir libre, por cierto), otro decomiso, se detuvo a un convoy con la misión de rescatar a un narco en su trayecto a la cárcel, y otras acciones del gobierno que indicaban sin duda, como lo afirmaba en cada discurso el presidente, “estamos ganando la guerra contra el narcotráfico”.
En cambio, los que nunca creyeron, o los que con el paso del tiempo se hicieron de esa idea también tenían sus cifras, más de 10,000 mexicanos muertos desde el comienzo de la guerra (sin duda muchos, muchísimos más que los que ha dejado el virus de la influenza humana) y los cárteles de la droga operando como si nada pasara, sin haberles afectado la detención de esas personas (la cual muchos piensan son detenidos cuando alguien del cártel los traiciona para ocupar su plaza), con los decomisos perdieron dinero, pero el narcotraficante más buscado de México, es también uno de los hombre más ricos del mundo (según la revista americana Forbes), pudieron haber detenido un narco-submarino, pero no se cree que haya sido la única ocasión que utilizaron este método para pasar droga a Estados Unidos, al fin, la droga se sigue distribuyendo y sigue siendo un negocio multimillonario…
Pues el 29 de abril, en el marco de la psicosis nacional por una supuesta pandemia, empezó lo que para muchos es la derrota oficial de Calderón en su guerra frontal contra el narcotráfico, al aprobarse la ley de posesión de diversas drogas al menudeo, para consumo personal; algunos lo consideran un gran avance, con el cual a largo plazo se podría regularizar y permitir el tráfico controlado (mediante receta médica, sólo a mayores de edad, y con diversas especificaciones) de estas sustancias hoy ilícitas, acabando así con la guerra contra el narcotráfico y entre cárteles rivales, salvando así miles de vidas, ahorrando el presupuesto gastado en esta guerra y recibiendo un ingreso extra por el alto impuesto que se impone a las drogas legales de recreación, pudiéndolo invertir en educación, salud pública o en el combate a otros delitos como los secuestros, asesinatos o violaciones. La legalización de las drogas es un tema de mucha controversia y que siempre generará debate, lo que sí es obligación del presidente en este momento es presentar una valoración clara y concisa (como cualquier otro trabajador presenta a quien lo contrató), exenta de paja y parlotería política, acerca de los resultados que ha dejado su guerra, a casi tres años de haber sido declarada. – Daniel Gerardo López


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Otra prueba.
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