No es que todos los escritos que elabore los haga con previo sondeo de lo que a la gente le interesaría leer, pero en esta ocasión quise hacerlo, y con la primer respuesta de una mujer, de 24 años, empleada de empresa transnacional y estudiante de universidad me bastó: “Pues es que a mí me gusta así lo sangriento, así como, en el Ojocaliente mataron a una persona, o en otra colonia violaron a tal; así como que eso es lo que llama, si leo deportes o espectáculos ps es así como mmm y ya”. Y es que las cifras demuestran que esta persona no es la única que piensa así, ya que periódicos como “la tribuna” o “el semanario” tienen, porcentualmente, un mayor tiraje (considerando que son publicaciones no diarias) que publicaciones completas de renombre nacional distribuidas en Aguascalientes.
¿De dónde provendrá este interés por la nota roja? ¿Será que acaso en realidad el hombre goce de admirar la desgracia ajena? ¿Qué es lo que llama a ver el cadáver, al hombre colgado, al niño atropellado, la cara desfigurada por los golpes, a la familia prensada al automóvil, a la mujer ahogada, al cuerpo putrefacto del anciano olvidado en su propia casa, al policía baleado? y cada vez más explícito, más de cerca, a colores, que se vea la cara, que se vean los sesos, el partido por el tren, los familiares llorando, la pared manchada, la carta póstuma, el hoyo en la cabeza, la sangre, la sangre, la sangre…
¿Pero qué pasa cuando la sangre es la nuestra, o la de algún familiar o algún amigo? En la experiencia de un cercano amigo puedo afirmar que no es nada grato salir del funeral de tu hermana de 26 años para encontrarte al otro día en la primera plana de dos diarios, con la foto de su cuerpo, ya sin vida por los golpes del accidente automovilístico, con una sábana que tapaba parte de su cuerpo, ya que había sido despojado de sus ropas por la gente buena que había llegado al lugar de los hechos antes que nadie. Y supongo que tampoco hubiera sido grato para el director de la tribuna ver la fotos del cuerpo sin vida de su hija, fallecida también en accidente automovilístico… si su trabajo es tan respetable como afirma que lo es, ¿por qué no sacó las fotos de tal suceso? fue una desgracia, igual que todas las que salen cada semana, ¿no era su trabajo cubrir estas desgracias e informar a la gente sobre ellas? Más claro no puede estar, si no tuviera nada de malo el género periodístico que manejan en sus diarios, no tendrían inconveniente en mostrar también la desgracia propia.
La barbarie humana siempre ha existido, y quizá nunca deje de existir, pero hay que ponernos a pensar si el ver y el leer todo eso nos deja algo de provecho, que nos haga ser mejores personas. Como todo, lo dejo a su criterio mi estimado lector… - Daniel Gerardo López
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24/07/2009 – 13:53 //
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