Poca Hombría

24 Jul

Desgraciadamente algo que se ha conservado de los mexicanos es la figura del macho, aquel que es fuerte, rudo, trabajador, duro, el jefe de la familia, el que lleva los pantalones, pero que se quita el cinturón para golpear con él y sentirse con el derecho de maltratar a su mujer.

En México estos casos son normales y se saben, se notan y se callan por las victimas y por los que las presencian, conforme pasa el tiempo se cae más en este problema y el número de victimas por violencia aumenta.

Realmente debe ser preocupante y se deben tomar medidas fuertes para castigar a los agresores, sólo de esta manera se logrará erradicar este problema. Serviría mucho también que la victima denuncie al delincuente, desgraciadamente la mujer sufre de inseguridad por las marcas que ha dejado en su espíritu y autoestima la violencia que sufre y no se atreve a acusar a aquella bestia que abusa de ella.

Es una injusticia, un abuso de poder, aquellos que se atreven a ponerle una mano encima a una mujer no merecen llamarse hombres ni mucho menos humanos, no son merecedores de compasión, deben de dar lastima, pena, vergüenza; desgraciadamente los que son testigos de estas injusticias prefieren decir que es un tema que solo incumbe a la pareja y en eso no se puede intervenir, son asuntos de ellos, dicen, y lo pasan por desapercibido.

El desgraciado machista quiere sentirse poderoso haciendo menos a la indefensa mujer, pero por dentro es un cobarde, inseguro, lleno de traumas por su infancia, por su locura a conveniencia, y por nada es aceptable que a pesar de haberlo vivido se pueda justificar que él caiga en lo mismo. Muchos de estos sujetos son ante la sociedad todos unos caballeros, pero esa sociedad desconoce la figura de aquel conservador de costumbres inhumanas en el hogar contra aquella que merece el respeto, ella es la única que puede sacar a luz la verdadera identidad de este canalla.

Los actos violentos hacia la mujer suelen darse en la mayoría de los casos por los malditos celos de el hombre, que imagina e inventa un millón de situaciones para sospechar de algún engaño, su manía es tan grande que en la mayoría de los casos reprimen a la mujer y la maltratan psicológicamente con palabras horribles para hacerlas sentir menos y lograr que no se sientan dignas ni bellas, sienten que no lograrán la atención de otros hombres, por eso no son capaces de dejar a su represor y se resignan a vivir esa vida injusta que nadie por nada merece y mucho menos nadie puede obligarlas a vivirla. Como viven juzgan por eso tienen tanto miedo de sufrir engaños los patanes.

La violencia en la familia se ha convertido en una cadena que ha pasado por muchas generaciones, se dice que la sociedad evoluciona con esto todas las ideologías y las maneras de vivir, pero a pesar de toda esta modernidad no se a logrado extinguir este problema que nunca debió haber existido y que realmente es preocupante, las cifras lo dicen todo y son inmensamente e increíblemente grandes en nuestro país.

Se debe de educar en este tema, esto puede ser la vacuna para este problema, debe de terminar de una vez por todas. No más. Basta de abusos contra aquella imagen de ternura, aquella belleza inmaculada, aquella que esta llena de amor, aquella que merece respeto y libertad por el simple hecho de que es a ella a la que le debemos la vida. - José Antonio Reyes Ortiz

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