Renace la ilusión, pero ojo, que sea con los pies en la tierra
28 Jul
Miles festejaron en “El ángel de la independencia” un triunfo que supo a gloria, un bálsamo para un pueblo urgido de seguridad, de empleo, de alegrías en su vida. Hoy no queda más que disfrutar de un 5 -0 que nadie le pone un contra, vivir el momento como dirían los optimistas, sin embargo; en el análisis se deben sacar muchas conclusiones para que esto sea la catapulta para dejar la histórica mediocridad del deporte mexicano; y más del balompié nacional que es vendido como la octava maravilla en nuestro país por el duopolio televisivo.
Tuvieron que pasar diez años para que México saliera con banderas desplegadas de territorio yanqui, tuvieron que pasar 45 minutos de incertidumbre para que comenzara la ilusión en un segundo tiempo al estilo Aguirre, sin espectacularidad, mucha táctica y jugar con la desesperación del rival, tuvieron que pasar once partidos para que por fin México no dependiera del Azteca con su magnitud, con su público, con su altura, y con su peso histórico. Aguirre se quito una losa de encima y ganó credibilidad ante los expertos, e idolatría ante un pueblo.
Un primer tiempo al estilo México- Estados Unidos, ellos te ceden el balón, la media cancha, muestran disciplina táctica y mucha concentración, pero sobre todo, aprovechan cualquier error para matarte. En cambio el tri, siempre con la esférica, no sabe qué hacer con doña blanca, la pasean de un lado a otro y se cuestiona la bola, qué están haciendo conmigo, tengan imaginación, creatividad para atacar. Pero cómo vamos a tener eso si el futbolista mexicano no existe en esas posiciones porque la mayoría de los equipos usa extranjeros en la zona de definición y talento.
Para la parte complementaria, emergió el talento de una joya mexicana que tiene que consolidarse en el próximo ciclo futbolístico, Giovanni Dos Santos, un penal abrió la puerta al éxito, y una persona con carácter lo cobró (Torrado) con la garra que se requiere en esos momentos. Posteriormente el contraataque hizo trizas a los americanos, pues se desesperaron, se desordenaron tácticamente y perdieron la concentración ante la velocidad de Vela, quien junto a Gio recordaron viejas glorias hechas en tierras incas en aquel mundial sub 17.
El partido de la final de la copa de oro así pintaba, quien metiera el primer gol acabaría con su rival, pues tanto Bradley como Aguirre usan esquemas de juego similares, con dos líneas de cuatro, con dos contenciones y dos hombres por las bandas, un hombre detrás de un delantero que va a todas, y con un desgaste físico por todo el campo que muerda e incomode al rival, pero cuando a un conjunto con un parado así le haces una anotación, se desordena, se desconcentran los elementos y dejan espacios, ahí es donde el enemigo los mata en el contraataque.
El partido del 12 de Agosto será similar, México teniendo la iniciativa y Estados Unidos concentrado con su clásico parado y matar si el rival se equivoca, que no se nos olvide que después del mundial de Francia 98 Estados Unidos fue último y después trabajó, logró una estructura organizativa que ha sacado talento, y muy en especial, su mentalidad de creerse los mejores, desarrollándola a base de trabajo físico, motivación constante y disciplina personal los tienen donde están hoy. No olvidemos que tras una goleada de Brasil en la pasada confederaciones, los americanos se levantaron y terminaron en la final.
Hoy muchos dicen que Dos Santos y Vela ya crecieron, falta que lo demuestren el 12 de Agosto, que sea su confirmación, y después su consolidación con sus equipos en Europa. Hoy que no nos vendan espejitos, no hemos ganado nada, más que motivación, ni ganando el 12 de Agosto estamos en el mundial, que el optimismo no nos desconcentre, que el alarido nos tenga con los pies en la tierra, falta trabajo, falta organización para crecer, falta que el dinero no sea lo indispensable para televisoras, patrocinadores y dueños del balón, falta que nos ofrezcan calidad y no cantidad. - José Luis Zamora Terrones



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