El (¿) tan lejano 68 (?)
19 Oct
Distrito Federal, está por concluir el mes de julio de 1968 y con unos juegos olímpicos a la víspera, en un día cualquiera se origina un pleito entre grupos de alumnos de dos bachilleratos de la ciudad, uno de ellos incorporado a la UNAM y el otro al IPN) para frenar los ataques y la violencia suscitada entre los jóvenes, interviene un grupo de granaderos del gobierno, quienes mediante agresión y detenciones de estudiantes pretenden acabar con los problemas y evitar una inminente manifestación ciudadana por las calles, situación que ya se ha dado apenas en 1964 en Puebla, en 1966 en Morelia y en 1967 en Tabasco y Sonora.
Se organizan brigadas estudiantiles, exigiendo la liberación de sus compañeros a los que claman como presos políticos, salen a las calles y nuevamente se dan enfrentamientos con fuerzas policiacas, los cuales van en aumento, así como la fuerza de convocatoria de jóvenes estudiantes y maestros, que poco a poco van logrando captar a más personas de distintos sectores sociales.
El Presidente de la República en turno, Gustavo Díaz Ordaz, ha enfocado totalmente sus esfuerzos para la organización de lo que le dará reconocimiento mundial, las Olimpiadas de 1968 en la Ciudad de México, además de que incluso minimiza el problema y nunca cree que un grupo de jóvenes le vaya a poner en duda la organización de los juegos, por lo cual esa tarea de aplacar a los estudiantes, la ha dejado en manos de su Secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, quien dos años mas tarde estará ocupando la silla presidencial.
Las manifestaciones siguen y siguen, ahora comienzan a surgir los lideres políticos universitarios, aquellos que dan los discursos y que mueven las grandes masas de cada vez mas personas, lo cual enciende los focos rojos para el partido en el gobierno, ya que los ideales mostrados son muy distintos, e incluso el Partido Comunista (PC) tiene una gran influencia en los movimientos, por lo cual la preocupación es mayor, debido a que el único partido que puede existir es el del Presidente, ante lo cual os se ordena la toma de instalaciones del PC.
Los universitarios del interior del país también se suman a la causa, están conscientes de los atropellos por parte de las autoridades y están dispuestos a participar activamente en el movimiento Comienzan las manifestaciones masivas, llegan al Zócalo 300 mil personas en la primera ocasión que visitan ese lugar, lo cual concluye nuevamente con enfrentamientos. Sigue la preocupación dentro del gobierno por el latente peligro de que no se realice la cuesta olímpica, por lo cual, se ordena la invasión por parte de elementos del Ejército a la UNAM, para con ello tratar de frenar la expansión de las manifestaciones mas grandes que se tienen registradas.
Martes 1º de Octubre, hoy, se convoca a un gran mitin en la Plaza de las Tres Culturas en la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco.
Miércoles 2 de Octubre, llegan miles de personas, que como ya es costumbre en las últimas manifestaciones, hay gente .de todo tipo y edades Todos con la firme convicción de que las políticas y el cerrazón que ha implantado el gobierno hacia otras expresiones, no debe seguir. Se dice que en el evento se mandó a un gran numero de elementos del Ejercito, los cuales acuden vestidos de civiles, pretenden hacerse pasar por manifestantes y lo único que los identifica, son unos guantes blancos que portan, sin que nadie imagine que esta historia tendrá un final sumamente sangriento. Los edificios que rodean esta plaza están copados por elementos militares, solo esperaban la orden del superior, para comenzar con los ataques en contra de todo aquel que se encuentre presente en el mitin.
Revivir estos momentos, es algo escalofriante para cualquier joven mexicano con deseos y convicciones firmes de cambiar el país. La historia en México dio un vuelco, ahora la historia de México pasa a ser roja, con sangre derramada por jóvenes que solo buscaban hacerse escuchar, jóvenes que pretendían romper con un régimen que les impedía expresarse con libertad. Hoy, a 41 años de la masacre mas cruenta cometida por un gobierno, es necesario que hagamos un análisis, y sobre todo un examen de conciencia de lo que es nuestro país.
Hoy los universitarios, no recordamos aquella batalla que sostuvieron en contra del gobierno, todos aquellos que sentían que se violaban sus derechos, es una realidad totalmente lejana y distante a la que vivimos el día de hoy, ahora las preocupaciones de los estudiantes son otras, parece que nuevamente nos hemos acostumbrado a que los jóvenes somos un grupo de personas relegadas, que para evitar chocar con sectores de poder, nos crean grupos específicos para congregarnos ordenadamente y con ello sentirnos conformes.
Hoy, como hace 41 años las puertas para los jóvenes se cierran en muchos lados, pero también, hoy, como hace 41 años los jóvenes gritan cada vez más; las autoridades siguen sin ver y sin oír, tratan de hacernos pasar desapercibidos.
La población joven, para tranquilidad de nuestras autoridades, estamos lejos de ser lo que fue aquella comunidad estudiantil, nos hemos vuelto conformistas e indiferentes, tal vez eso es lo que hayamos aprendido de nuestros gobiernos, que conforme pasan los años crece su despreocupación y se marca cada vez mas su indiferencia que los hace grupos alejados de la realidad social. De igual manera, como en aquellos años, los focos rojos se encienden, y si no se atienden, explotan. Con esto, no se pretende ser catastrofista, la coyuntura es muy distinta a la de aquel 68, pero todo tiene un comienzo, y aquello que empezó como un simple conflicto entre estudiantes de dos bachilleratos y trató de ser minimizado, hoy se pudiera equiparar con las actitudes de cada vez mas jóvenes que salen del estereotipo que quisieran tener nuestras autoridades para poder controlar de la mejor manera posible.
Tarea es de cada quien el analizar frente a cuál de los dos México estamos parados, si al de aquel que ve al 68 como lejano o frente aquel que ve al 68 como algo que cada vez se aproxima mas. Tiempos de actuar, tiempos de construir, pero sobre todo, tiempo de reflexión, en el cual debemos conocer nuestra historia, para no estar condenados a repetirla, y seguro estoy de que en México, lo menos que queremos es repetir historia, por ello en este mes, recordemos con honor a aquellos caídos que dieron su vida por una causa noble y social, la cual, al día de hoy, podemos decir con toda franqueza que no ha sido satisfecha. Ni olvido, ni perdón.
- Oziel Guerrero de Anda*
*Estudiante de Derecho en la Universidad Bonaterra


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