Jóvenes frente a tres grandes mitos de la Constitución
2 Oct
Para poder entender qué es México y qué es Aguascalientes, es indispensable conocer nuestros sistemas de gobierno, y para ello necesariamente tenemos que remitirnos a los documentos que organizan su estructura dogmatica y orgánica. Al dar este paso, nos encontramos con que tanto la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como la Constitución Política del Estado de Aguascalientes, establecen que la forma de gobierno del país y del estado, será mediante la adopción un régimen interior republicano, representativo y popular.
Primeramente, nos decimos ser un régimen republicano, señalando que la palabra “república”, proviene del latín “res pública”; es decir, que el gobierno es una cosa de todos, una causa pública, la cual involucra a todos los miembros de una determinada sociedad. Pero en nuestro país, lo menos que es el gobierno, es ser público, y esto lo podemos afirmar en dos vertientes; la primera en el sentido de que los jóvenes regularmente no somos participes de las decisiones gubernamentales, no intervenimos, ya sea porque el propio sistema lo impide, o por falta de interés; en cuanto a la segunda vertiente, debemos decir que los gobiernos no son públicos en cuanto a su actuar, ya que a pesar de que hemos dado un gran avance en materia de transparencia, los mecanismos para acceder a la información son solo para unos cuantos, lo que hace que muchos gobernantes, mas allá de gobernar bajo lo público, pretenden hacer algo totalmente privado, como si se tratara de una empresa que se les encomienda para administrar por determinado periodo.
En cuanto a que contamos con un sistema de gobierno representativo, nos podríamos llevar un libro en escribir todos los argumentos para demostrar lo contrario, señalando como principales refutaciones, el que hoy en día son pocos, -por no decir que no hay- sectores sociales, que se sientan representados con su gobierno y para muestra podemos salir a las calles y ver las manifestaciones ciudadanas que crecen cada vez mas, los empresarios, las mujeres, los obreros, los tianguistas, los periodistas, los homosexuales, los ecologistas, ni que decir de los jóvenes, y en los últimos años, la propia clase política, que en algún momento de nuestra historia giraba en torno a un Presidente de la República, pero que en los últimos años, cada gobernante es un mundo.
En el ámbito de lo popular, el deber ser y lo que la máxima ley de nuestro país dice, es que la soberanía radica en el pueblo, es decir, que el pueblo es el que pone y quita a sus gobernantes, lo cual es mentira total, y es que si en muchas ocasiones se cuestiona sobre si verdaderamente el pueblo pone a sus gobernantes, en cuanto que los quita, mucho mas. En México no existen los mecanismos democráticos de participación ciudadana que puedan remover a todo aquel funcionario que incumpla con sus deberes, recordemos lo sucedido durante 2006 en el estado de Oaxaca, donde prácticamente la sociedad entera exigía la salida de su gobernador, pero los poderes federales nunca concedieron dicha petición porque sabían perfectamente que si cedían a ello, el día de mañana, el mismo pueblo también podría solicitar su remoción del cargo.
En este breve análisis del texto constitucional, nos damos cuenta de que existen mitos muy arraigados que incluso con orgullo presumimos, pero que lamentablemente solo existen en las letras, y que el deber ser, sigue estando muy distante del ser. Definitivamente los jóvenes no formamos parte del gobierno republicano, representativo y popular del que nos decimos ser ante el mundo.
- Oziel Guerrero de Anda


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