Detrás de la cámara

18 Jan


¿Alguno de ustedes (suponiendo que alguien esté leyendo esto) tiene un director de cine favorito? Normalmente se pregunta por el actor, o la película favorita, pero pocas veces he visto que se pregunte por el director, cosa que me parece bastante extraña.

En lo personal creo que tengo un empate entre Woody Allen y Stanley Kubrick. El primero por la forma tan particular en que retrata las vicisitudes de las relaciones amorosas y por haber sembrado en mí el sueño de visitar Nueva York. El segundo, por haber cambiado mi manera de juzgar lo que consideraba como bueno y malo, por haber influenciado mi mentalidad y por haber marcado un antes y un después en lo que a mis gustos cinematográficos se refiere. En esta ocasión, me centraré en este último.

Las películas de Kubrick son de las pocas que me provocan una reacción honesta, que me pueden cambiar el ánimo y que me ponen a pensar durante mucho tiempo. La primera película que vi de este directo fue “La Naranja Mecánica”, tenía como 12 años y obviamente me impactó por completo. El estilo visual algo psicodélico y perverso, la violencia retratada como un verdadero pasatiempo recreativo y el magistral uso de la música para ambientar las escenas fueron los factores que hicieron que me rindiera ante dicha película. Aunque claro, en ese entonces no podía apreciar por completo la genialidad de esta obra y mucho menos la de su director.


Volví a ver esa película muchas veces más, hasta que por fin pude rescatar de ella un mensaje o más bien, una pregunta: ¿Qué es mejor, ser bueno por obligación o malo por naturaleza?

A pesar de que la mayoría de sus películas son adaptaciones de novelas o relatos de otros artistas, el siempre lograba imprimir su sello personal en los filmes que dirigía; en ocasiones los autores de los relatos en que basaba sus películas no quedaban conformes con el resultado (como sucedió con “La Naranja Mecánica” o “El Resplandor”), ya que Kubrick decidía el camino que debería llevar la historia, adaptándola para que encajara en lo que él consideraba que sería lo más conveniente pues, ante todo, era un perfeccionista.


Kubrick alcanzó un nivel de maestría cinematográfica con la que muchos directores actuales sólo pueden soñar. El humor negro presente en sus filmes más representativos es excelente, al igual que el uso que le dio a la música para complementar lo que se mostraba en la pantalla.  Supo combinar el perfecto manejo de las técnicas de filmación con historias controversiales y ambientadas de manera impecable.


Si en algún momento sienten ganas de ver una buena película, pero la cartelera no los motiva, no duden en echar un vistazo a “Lolita”, “Cara de Guerra” (en inglés “Full Metal Jacket”),”2001: Odisea en el Espacio” o a la satírica “Dr. Strangelove”. Les aseguro que tendrán algo en qué pensar por un buen tiempo.


Haría falta más espacio para comentar una a una las películas de este meticuloso e influyente director, por lo que simplemente les dejo la recomendación para que las observen detenidamente y tomen de ellas lo que más estimule a su imaginación.

- Sergio Eduardo Rodríguez Trejo

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One Response to “Detrás de la cámara”

  1. IDO POP PRE FABRICADO 19/01/2010 at 13:24 #

    El mio es mexicanisimo… y se llama Carlos Reygadas, quien ya gano un premio Ariel (a mi no me importa, pero lo reconozco). Su opera prima fue Japón… otras obras que pueden encontrar de el son Bajo California: Limite del Tiempo, Batalla en el Cielo y Luz Silenciosa.

    Su estilo me resulta tan sublime, busca ese lado sensible, sexual, pobreza ideologica y estimulo poco descubierto de los seres humanos, siempre me dejá un buen entrenamiento mental al tratar de comprender la vida tan cruda de los personajes… neta busquenlo es muy bueno…

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