Si quieren transportar puercos, pongan una granja

18 Jan

Escribo esto desde la poca comodidad de un asiento de la ruta 18, me dicen Clon Zurita, el día de hoy en esta misma ruta me encontraba subiendo al camión, escalera por escalera contaba el dinero asegurándome de que fueran exactamente los $5.50 del pasaje. Interrumpiendo mi distracción el señor transportista con una voz grave, profunda y sobre todo gritada me ordenó: ¡Quítate de ahí, sube el escalón! Yo traté de obedecer al momento ya que estaba momentáneamente entre las barras electrónicas contadoras de pasaje, pero ¿Cómo?, si justo enfrente de mí había un chavo pagándole al chofer y como ya saben que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio, pues… en fin, logré subir rompiendo las leyes de la física y le acerqué la mano con el dinero al patrón de la 18, pero entonces un chico escuálido me pidió permiso viniendo de los asientos, se lo di y escuché lo que le dijo al patrón, “Oiga señor, me debe $2.50, es que le pagué con tarjeta de estudiante y no me hizo el descuento”, a lo que el señor le pregunta enojado “¿Estás enojado?”, y el joven contesta “No señor, no estoy enojado”.

El señor violento tomó el dinero de mi mano y lo arrojó a la caja donde tienen el cambio, después de esto hui del lugar, obvio seguía escuchando lo que sucedía, el joven insistía para que le regresaran su dinero, y el chofer ya bastante hundido en cólera, defendía su posición argumentando que todos los pasajeros tienen que tener cambio antes de pensar en subirse a un camión.

Según el reglamento de ATUSA los transportistas están obligados a esperar a que los pasajeros tengan a la mano el dinero para pagar y en caso de que los pasajeros paguen con un billete de alta o media denominación también tienen que regresarles el cambio necesario.No digo jamás que los pasajeros están 100% correctos; por ejemplo, cuántas veces nos hemos subido al camión en donde no es precisamente una parada oficial, pero en esos casos tenemos solamente dos opciones y ninguna es conveniente, una es la ya dicha y otra es salir temprano de tu casa, caminar hasta la parada y esperar una hora (obvio tenemos que salir con una hora y media de anticipación) para que cuando por fin llegue el “urbanero”, totalmente repleto, donde los cuerpos se funden entre sí, te tengas que subir al camión por la puerta de atrás (sirve que el camionero se queda con el 100% de tu pasaje) Y ¿Que eso también no está prohibido? Una vez logré contar 80 personas al menos en un camión con una capacidad de 40.

Recuerdo otra ocasión cuando estaba a punto de bajarme de la ruta 27, leía un mensaje en el autobús que decía: “No se excite con el timbre” escrita con esa fuente entre medieval y de barrio loco forever, por describirla de alguna manera. Cuando por fin me tenía que bajar, timbré pero pareciera que el conductor no me había escuchado, cuando timbré por segunda vez ya habíamos pasado la parada y el camión se encontraba en “alto” en el semáforo de Madero y Héroe de Nacozari, yo gritaba “¡Bajan!”, mientras que el chofer inexplicablemente sólo me miraba de reojo por el espejo retrovisor. Un amigo que me acompañaba me dijo que me resignara y que me esperara a la parada que queda antes de llegar a la Alameda, y con una calle de anticipación le volvimos a timbrar, esta vez mi amigo fue quien presionó el botón, pero nuevamente no hubo respuesta alguna del conductor, ni se inmutó, tal vez porque él mismo había hecho algo para que no sonara el interruptor y ahora en lugar de hacer su acción normal daba un choque eléctrico a quien lo tocara.

Mi acompañante y yo nos encontrábamos histéricos para entonces, el camión avanzó unas cuadras más hasta la siguiente parada y sin necesidad de que timbráramos, abrió la puerta y se detuvo, mi amigo y yo nos bajamos, no sin que antes le gritáramos el tradicional “pendejo”, al darle la vuelta ya abajo de la 27, encolerizado, decidí patear el camión, pero justo antes de que mi pie hiciera contacto con el metal de la defensa se detuvo con un reflejo de humanidad, desafortunadamente el chofer había visto la acción que estaba a punto de cometer y se bajó de la unidad corriendo para golpearme o aún no sé para qué, pero tal vez mi miedo o mi conciencia me hicieron ignorarlo tal y como él lo había hecho antes.

Aún creo que actué impulsivamente, y que igual podría caminar esas calles que me adelantó sin problemas pero de cualquier manera me pregunto ¿Por qué los camioneros toman ciertas actitudes negativas? ¿Será acaso que les pagan tan poco?;  Pero si ese fuera el caso, ¿Por qué nosotros pagamos tanto por tan mal servicio? Cuando por ejemplo en León, Guadalajara, Monterrey y el D.F., pagan menos que nosotros pudiendo transbordar donde ellos lo deseen por el mismo precio, con transportes mejor organizados y mucho más modernos. El DF a base de subsidios tiene uno de los sistemas de transporte público más baratos del mundo, pagan $2.50 por viajar en microbús, autobús y hasta metro.


¿Nos merecemos tan mal trato? ¿Tenemos la culpa de que los choferes tengan que conducir repetidamente las mismas calles?, sólo somos usuarios de un mal necesario, estamos obligados a subirnos a sus rutas y a nombre de todos: perdón ATUSA, nunca quisimos ser pobres y tener que usar su servicio, no fue nuestra intención quedarnos parados en las barras electrónicas de sus unidades ni no tener cambio para pagarles, sentimos mucho ser de fuera y tener que usar combis (aunque ese sea otro tema “anarquista”), y se nos salieron por accidente todas esas mentadas de madre cuando nos vieron al pasar y no nos subieron, pero quiero que ustedes se disculpen porque ¡No somos puercos!, y si quieren transportar puercos pongan una granja.

- Carlos Alberto Olvera Zurita
Related Posts with Thumbnails
Bookmark and Share

No comments yet

Leave a Reply