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{Galería de Villanos} Bane es veneno para Batman

Lado B / Veneno para Batman

 - Roque Iván Rodríguez

Ya sé, ya sé… ¿Otra vez Batman? Bueno, no precisamente, hoy vengo a contarles un poco sobre Bane, el otro, otro, otro archienemigo-antítesis de todo lo que el héroe de la DC Cómics representa, y que es el antagonista en la tercera y última entrega del director Christopher Nolan éste verano.

 

Bane es el villano que luce una máscara como de luchador mexicano en los cómics. Es más, su camiseta de tirantitos y sus hipermúsculos le dan el look de luchador rudo de la AAA.

No tiene poderes propiamente, sino que toma fuerza sobrehumana de un químico -bautizado “veneno”- que le provee un dispositivo de su cinturón; le salen conductos hacia su nuca y su antebrazo, aunque como sucede comúnmente en los cómics, cada artista tiene “licencia creativa” para hacer ligeras modificaciones siempre y cuando éstas no repercutan en la historia de manera contradictoria a otra (aunque algunas veces sí lo hacen).

A simple vista, Bane es el bruto “súper fuerte”, un tanque humano que te hace creer que es el típico villano sin cerebro, pero es una hábil charada para esconder a uno de los mejores estrategas de sangre fría, carácter gélido y con un nivel de previsión equiparable al mismo Batman. Una antítesis como el Joker, si éste fuera el equivalente maligno de Batman a 180º, Bane lo sería a 270º. Demasiadas matemáticas, okey.

Su primera aparición fue lentamente en los cómics anteriores al número 500 del título llamado “Batman” a secas, allá por el ’93. Bane fue el típico villano maquilatorio (?) en lo oscurito, que rara vez daba la cara y más bien tenía su equipo de esbirros (?) bien entrenados para que mantuvieran ocupado al hombre murciélago mientras Bane asestaba sus golpes con precisión quirúrgica.

 

Bane culminó su jugada con la destrucción parcial del Ásilo Arkham y liberación de la mayoría de los pacientes, como Joker, Dos Caras, Croc, Espantapájaros, etc. Para entonces Batman ya lo tenía ubicado pero el villano sorprende al héroe en su peor momento, esperándolo en la baticueva después de una de sus más duras peleas con el Joker y Scarecrow.

 

Bane le da el tiro de gracia a Bruce Wayne dejándolo vivo, pero inválido, y habiendo maquinado un enorme caos en toda ciudad gótica. Herido y humillado, tiene que pedir a uno de sus nuevos compañeros, Jean Paul Valley, que lo reemplace temporalmente, situación que más tarde se sale de control. No obstante el nuevo Batman, en una moderna armadura que a nadie le gustó, venció a Bane.

Más tarde nos enteraríamos de los orígenes de la sustancia que usa Bane, y como estaba relacionado con el murciélago desde uno de sus primeros casos, cuando un científico corrupto logró convertir a Batman en un adicto a éste, quebrando su fuerza de voluntad y provocando una grave crisis en el justiciero. Éste veneno era una versión anterior a la que usaría Bane, que sí afectaba su cordura pero aumenta su fuerza y resistencia a un grado sobrehumano.

 

Años después aprenderíamos la triste historia del hombre llamado Bane, criado en una cárcel gracias a un corrupto sistema penitenciario, en una aún más corrupta isla latinoamericana llamada “Santa Prisca” (con ligeros guiños a cómo los americanos ven a Cuba). Latino, criado por criminales en un hoyo de muerte que a nadie le importaba y sin siquiera tener claro quien era su padre, Bane emerge de lo peor que Latinoamérica tiene que ofrecer: corrupción, drogas e impunidad.

 

Después de algunos años como villano de segunda ya dentro de los cómics, Bane incursionó de la peor manera al cine en la terriblemente célebre “Batman y Robin” de 1998. Ahí se limitó a ser un remedo de villano, mero secuaz descerebrado de Poison Ivy, que ni siquiera tenía diálogos, sólo se limitaba a gruñir. El veneno lo volvía súper-fuerte pero también súper-estúpido, ni modo, así suele suceder con el poder.

Como dato curioso, el actor que interpretó a Bane; Robert “Jeep” Swenson falleció poco tiempo después de estrenar ésta horrenda película que terminó con la franquicia de Batman durante muchos años. Ojalá hubiera tenido un mejor final.

 

Desde entonces Bane no ha vuelto a tener un papel realmente relevante en los cómics, pero habría que recordar que el universo DC ha sido rebooteado nuevamente, ósea, recomenzaron las historias desde cero, así los héroes y villanos tienen nuevos orígenes con ligeras y/o graves variaciones, sin embargo al personaje de Bane aún no le ha tocado el turno de ser revisado y recreado; lo más lógico es que el autor que lo haga, le dará algunos matices que haya utilizado Christopher Nolan en The Dark Knight Rises, para adecuarlo a los tiempos modernos y otorgarle ésos aires de demonio humano hiperrealista con los que Nolan me provoca escalofríos cada que escucho “Let the games beige!”,  con ésa voz de híbrido entre hombre y demonio que los efectos especiales de audio le otorgan a la gran actuación de Tom Hardy.

 

¿Mi expectativa? Dejemos a Heath Ledger en el pasado, se ganó su gloria pero su momento ya pasó. Éste verano le pertenece a Bane como el mejor villano.

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