Ética sin salir manchado / Entrevista a Rafael Juárez
24 Dec
Nuestro Estado es complicado además de pintoresco, aunque supongo que todas las provincias del país tienen su parte folclórica, incluso en estos días sin tantas barreras de comunicación. A ratos parece que México se divide en tres: el lugar donde vive uno, el Distrito Federal y el resto de la provincia, teniendo aún arraigadas costumbres que podríamos definir hasta como rancheras y no muy acordes con un país en vías de desarrollo.
¿A qué viene esa explicación? Que en nuestro Aguascalientes querido es una realidad que la agenda de los medios informativos es aprobada desde oficinas de las dependencias públicas. Y bueno, ellos son las fuentes, tiene algo de sentido que sean noticia. Cierto escaparate mediático obedeció fielmente a sus patrones geográficos y temporales, aquellos de más arriba, lo que derivó en que hace poco menos de un año fueron despedidos Rafael Juárez y Heriberto Béjar de su noticiero matutino, en el cual practicaban un periodismo más chacotero pero sin perder la seriedad en sus puntales comentarios.
Rafael Juárez se habrá quedado sin la tele, pero sigue en Radio Universidad 94.5 FM, tanto como conductor del noticiero nocturno como jefe del área de noticias, realizando la labor informativa que lo consagra como uno de los periodistas más ecuánimes de la región. Para mayor referencia tal vez deberían ver su vehículo de uso personal, al cual algunos apodan el batimóvil y no precisamente por la pintura negro mate.
¿Para usted, qué es la ética en el periodismo?
Rafael Juárez: Respetarse a uno mismo sin dejar de respetar a los oyentes o lectores en cuanto al manejo de la información, poder incidir en el conocimiento hacia los demás, tener un compromiso estricto en la producción de información.
¿Qué hacer cuando nuestra ética choca con la de nuestros jefes o la de aquellos que firman los cheques?
RJ: He ahí uno de los principales problemas de la profesión, puesto que tenemos a comunicadores que buscan otros caminos, yendo de un medio de a otro cuando se choca con aquel en la superioridad del medio, ellos [los jefes] son quienes tienen la última palabra y ahí es el momento de buscar otras alternativas, recuerdo el caso de Miguel Ángel Granados Chapa quien ha estado en varios medios por sus diferencias con anteriores empleadores, ya sean oficiales o privados. Hay que reencaminar los pasos y buscar dónde tiene cabida nuestra ética.






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