El Opio Mexicano
Por Juan Luis Acevez
Hace mucho, mucho tiempo, en un país lejano, cerca de los Estados Unidos de Norteamérica, existió un país que había escrito su historia con sangre, atravesando varias guerras para obtener una vida digna para sus habitantes. En la última de esas trifulcas llegó al poder quien el pueblo eligió, sin esas cosas acerca de la po-lí-ti-ca.
-¿Cómo se llamaba el país?
-No lo sé, ¿qué nombre le quieres poner?
-¡México!
-Muy bien… México había esperado por años ese acontecimiento, que alguien del pueblo, de los de abajo, llegase a mandar porque así tenían la esperanza de que todo cambiaría, que al menos se pensaría antes de quitarle el pan al campesino, o cobrarle por medicamentos al indígena.
-¿Antes de cobrar el 15% de y…va?
-I.V.A… ¿cómo sabes eso niña?
-Hablan mucho de él iba, y va, subió él y va. ¡Pero no dicen quién!
-Ahm, eso después te lo explicaré, ¿en qué estábamos? Un día, a través de los telenoticieros matutinos y la radio, el presidente emitió un mensaje que decía:
“¡Es necesario un verdadero cambio! Ya es tiempo de que los privilegiados se subyuguen al que en verdad manda, al pueblo, al obrero”
En hogares, escuelas, oficinas, la gente se entusiasmó. Habían esperado ese día por mucho tiempo. Aunque, como todo era muy bueno para ser cierto, decidieron esperar un poco más antes de cantar victoria.
“Es por ello que desde hoy todas las empresas deberán rendir cuentas y pagar impuestos que le corresponden como lo hacen todos, no habrá excusas, no importará que realicen conciertos, colectas nacionales para los desvalidos. Cierto es que son actos de admiración pero no son excusa para sangrar al país. No más privilegios, no más excusas, ¡las mismas obligaciones para todos!”.
La gente no se lo creía…
-Ni yo tampoco.
-Ya te dije que esto es un cuento.
-Pero hasta caperucita roja es más creíble.
-Bueno, déjame continuar. La gente no se lo creía, la euforia llenó las calles, los coches que estaban en sintonía iniciaron a pitar, la calle se llenó de algarabía como en un día más de futbol donde ganaba ese país. -¿Cómo se llamaba?
-¡México!
-Ah, sí.
“Todo mundo lo prometía y yo se los cum-plo. Serán reducidos los salarios hasta su 50% para los funcionarios públicos de alta jerarquía, así como a los de la cámara de jueces legislativos”
Si alguien en aquél lugar no hubiese gritado hubiera escuchado cómo todo el país gritó al unísono un por fin. Desde aquél día todo cambió, la gente sonreía, se sentían tranquilos, poco a poco mejoraron los servicios de salud, los públicos, las instancias educativas, todo. Por fin habían encontrado estabilidad.
-Ay sí, ¿no? Y colorín colo…
-¡No!, espera, este cuento no termina con un final feliz. Recuerda que siempre hay una bruja y en este caso esa bruja era dueña de la caja hipnotizante.
-¿La caja hipnotizante?
-Sí, ¡La caja hipnotizaaante!
En las afuera de la ciudad principal, en un lugar conocido como la eterna primavera, se reunieron los que habían sido privilegiados. Dos, que si no eran dueños de toda la caja hipnotizante, sí de los canales que eran vistos por más de la mitad de la población: la televisión gratuita. También estaban empresarios, el Sr. Azul dueño del 75% de las telecomunicaciones, entre otros más.
Durante 9 días y 9 noches idearon un plan para volver a tener todas aquellas ventajas que habían logrado forjar, que no tenían la gentualla. En el transcurso de la novena noche lo encontraron. Decidieron poner el plan en marcha el domingo mediato.
En…México, era común que las familias se reunieran los domingos a ver el futbol, era el deporte predilecto. Era un motivo de reunión, de convivencia, donde cada cual se incluía en un grupo sin conocer al menos el 10% del mismo. Eran los cuartos de final de la liguilla mexicana.
“Señoras y señores, México, bienvenidos a la cancha de la pasión, la pasión mexicana, el fut…
Lo sentimos, por motivos de presupuesto, la transmisión de los partidos de futbol se cancelará permanentemente. Pagando impuestos con responsabilidad. Disculpe las molestias.
Alrededor se escucharon millones de botones de televisión siendo cambiados, buscando un canal alterno, alguna señal en la radio, incluso en la señal de televisión de paga se comunicaba el mismo epitafio. La gente estuvo confundida los primeros instantes, después todo fue rabia. Durante el transcurso del día se escucharon miles de carros tocando el claxon, aparcados frente a las diversas oficinas de cientos de televisoras. Hubo vandalismo, muchísimas paredes grafiteadas con mensajes iracundos y melancólicos exigiendo el regreso del deporte. Mientras tanto, en los estadios donde se estaban llevando a cabo algún juego de balón-pie la gente se aglomeró, gruñó por entrar, los niños ayudados por sus padres trataron de saltarse los accesos. Fue un caos total y el ejército se dirigió para evitar alguna riña entre los mismos demandantes, lo cual fue inútil porque terminaron peleando entre sí por acceder al circo de tachones y porterías.
A través de la radio, la televisión, los altavoces de los estadios se escuchó a través de distintos comunicadores, pero a la par:
“Sabemos que están inconformes y molestos. Lamentablemente, debido a las exigencias del gobierno, no podemos solucionar este problema. La única solución es que México nos otorgue su apoyo de nuevo, que todas esas buenas acciones y obras de caridad sean tomadas en cuenta, no podemos pagar tantos impuestos, su presidente tiene la decisión”.
-Y luego, ¿qué pasó, qué pasó?
-Pues…¡Espera!
Padre e hija se asomaron a la venta de su apartamento por donde se miraba el zócalo de la ciudad. Una muchedumbre, familias enteras, levantaban el puño y rugían Yo amo el fubol, el futbol es mi pasión.
-¿Qué ocurre papá?
El padre encendió el televisor y la niña el radio.
“Gracias a todos por su apoyo, después de este corte disfrute de los cuartos de final de la liguilla”.
Este es un mensaje del gobierno nacional: “Como presidente comprendo que el futbol es el deporte mexicano por excelencia, espero comprendan. Debido a que se les ha otorgado de nuevo los privilegios que gozaban algunos entidades morales es necesario un aumento del 10% al IVA ya establecido, ISR, incluso alimentos de la canasta básica. Disfruten su partido”.
Y México gritó gol.