>> Por Guadalupe Jaime Herrera
Ideología, forma de vida, movimiento social, “nueva” política, sistema económico, doctrina o simple demagogia: El Nacionalismo Mexicano.
En la época actual México está padeciendo el resurgimiento de lo que para unos es un problema y para otros una solución. Sí, me refiero al Nacionalismo, que en realidad no es nada nuevo; aunque sería una verdadera exageración decir que éste es coetáneo de la era jurásica, sí lo es de la fase conocida como la Era de las Revoluciones (Revolución Industrial, Revolución burguesa, Revolución liberal) desde finales del siglo XVIII.
El término “Nacionalismo” es un monstruo de mil cabezas, y como cada cabeza es un mundo, ya se imaginarán la complicación que conlleva el sintetizar este vocablo. Existen muchos tipos de Nacionalismo, pero, durante este ensayo trataré, no es una promesa, de basarme únicamente en el Nacionalismo Económico y Político del México Contemporáneo.
Muchas veces el Nacionalismo se transforma y amolda a la conveniencia de quien lo usa. El Nacionalismo, se ha vuelto una mujer de cascos ligeros, se ha convertido en la puta de los grupos poderosos, de las élites, de la clase política mexicana, de los privatizadores y las transnacionales. El Nacionalismo actual, específicamente el económico es también conocido como Tercera Posición; este Nacionalismo se concentra sobre los mecanismos de dependencia económica o Neocolonialismo. Sostiene la necesidad de que sectores y empresas básicas de la economía permanezcan en manos de capitales nacionales, muchas veces estatales, cuando el sector privado no está en condiciones.
Los orígenes del nacionalismo económico pueden encontrarse en la creación de empresas estatales para explotar productos estratégicos y en las políticas de nacionalizaciones implementadas por gran cantidad de países del Tercer Mundo.
Actualmente este tipo de Nacionalismo es la remasterización del mercantilismo y su boom se dio después de la Gran Depresión de 1929; cuando el pueblo mexicano dejó de lado la chaqueta mental y comenzó a convencerse de que era capaz de producir en el interior de la nación todas las cosas que necesitaba, y que comerciar era quedar en manos de grandes engendros transnacionales, y de sus gobiernos, algo totalmente indeseable. Fue así como la mayoría adoptó el Modelo Nacionalista como el “Santo Patrono de la Nación” y mandó a “ondear gatos por la cola” al ya fracasado Capitalismo.
Es verdad que los Sonorenses implementaron una especie de Nacionalismo, violado y denigrado, pues como tenían sus nada despreciables negocitos de exportación, se las arreglaron para que su Nacionalismo no impidiera comerciar. Estas ideas que en su momento parecieron las más adecuadas para la situación que vivía la nación, pronto no fueron más que argumentos simplistas y pura demagogia.
En 1934 al ser electo como Presidente de la Nación el General Lázaro Cárdenas el Nacionalismo sufre un giro distinto y se convierte en un gran determinante para el desarrollo económico y político de México durante el resto siglo XX.
“Cárdenas dio facilidades para que creciera la industria interna y pensó que el país tenía que dominar sus empresas industriales más importantes, y para lograrlo inició la compra de los ferrocarriles y la expropiación de latifundios. Uno de los grandes negocios en manos de extranjeros era el del petróleo, así que el Presidente Cárdenas obligó a los extranjeros a venderle al país su maquinaria, sus pozos y sus refinerías. Las diversas compañías se fundieron en una sola dirigida por el gobierno y denominada PEMEX”[1]
Si bien, la Expropiación Petrolera no fue el único, sí fue el mayor detonante para que el Nacionalismo se estableciera en el país como modelo de desarrollo político, económico y social. En 1938 cuando se dio la Expropiación, a causa de que las compañía extranjera El Águila y otras no acataron el fallo de la Suprema Corte de Justicia sobre los salarios que debían pagar a los obreros mexicanos ocurrió un milagro: fue una de las pocas e irrepetibles veces en que todo el pueblo apoyó la decisión de un Presidente. Así mismo, durante el mandato de Cárdenas ocurrieron sucesos de gran relevancia nacional como lo fue la fundación de la Nacional Financiera para impulsar a la industria nacional, la fundación de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (CONCANACO) y de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), la fundación del Instituto Politécnico Nacional y la creación del Instituto Nacional de Antropología e Historia, entre muchos otros.
Fue en el Cardenismo cuando México comenzó a levantarse, cuando la palabra Nacionalismo todavía pesaba y no la pronunciaba cualquiera, fue cuando México se conoció y se dio cuenta de que era capaz, de que tenía todo para se una nación íntegra y respetable, fue ahí cuando todo el pueblo comenzó orar y a prenderle veladoras al “Santo Patrono Nacionalismo” y fue así como comenzó el glorioso “Milagro Mexicano”, el retoño del Nacionalismo, pero del Nacionalismo de a de veras del Nacionalismo Hecho en México.
El general Lázaro Cárdenas siempre estuvo conciente de la situación de su país y de las consecuencias que la implementación del Nacionalismo en su gobierno acarrearían, prueba de ello se encuentra en una entrevista que le fue realizada en Michoacán mientras le entregaban la Vara de la Autoridad Purépecha en la Plaza Morelos de Uruapan:
“-Con la expropiación de los recursos petroleros, usted señaló en 1938 el camino que tarde o temprano seguirían las demás naciones de Latinoamérica para asegurar su independencia económica. ¿Cree usted que las nacionalizaciones exigen ciertas condiciones para ser eficaces?
-Toda nacionalización es provechosa, desde el momento en que detiene una sangría de las riquezas propias. Pero es preferible expropiar directamente y pagar a largo plazo para no hipotecar el desarrollo inmediato de la empresa nacionalizada. Además, la iniciativa privada no debe tener la menor ingerencia en estas empresas, cuyas utilidades deben ser aprovechadas por el estado para el beneficio del pueblo y no de un grupo. Aunque ya se sabe que, a menudo, los inversionistas “nacionales” solo son prestanombres del capital extranjero.”[2]
Se podría decir que el Modelo de Crecimiento Económico Hacía Adentro tenía como base el Nacionalismo y me atrevo a nombrar al General Lázaro Cárdenas como el “Padre del Nacionalismo Mexicano”.
Al terminar el periodo de gobierno de Cárdenas, sus sucesores se encargaron de seguir impulsando el Nacionalismo. Durante el gobierno de Ávila Camacho y Miguel Alemán se continúo con el modelo económico recién implementado, que no dejaba de rendir frutos. En este periodo se continúo con diversas actividades gubernamentales y sociales para impulsar el mercado interno, comenzó la sustitución de importaciones, el cambio de productos extranjeros por nacionales, se dio un fuerte proteccionismo económico, el país perfeccionó su economía de agrícola a industrial, era el campo quien aportaba el capital, la clase media logró consolidarse, la nación aprovechó el ambiente mundial bélico para producir y vender sus productos a los países en conflicto, se le otorgó mayor importancia a las empresas paraestatales, se produjo una economía mixta entre el estado y el empresario. Además se fundaron el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Ciudad Universitaria UNAM, diversos multifamiliares, se mejoró la infraestructura de todo el país, se levantaron monumentos de importantes personajes históricos, como lo fue el de los Niños Héroes, logrando con esto exaltar aún más el Nacionalismo Mexicano en su modalidad de Patriotismo.
Con los tocayos Ruiz Cortines y López Mateos se logró alcanzar un desarrollo estable, mejor conocido como el “Milagro Mexicano” (una expresión que forma parte de la idiosincrasia del pueblo mexicano, nada religioso, cero fanático), el país logró hasta un 60% en su urbanización, la economía alcanzó un crecimiento de 6.8% contra un 2.3% de inflación, se mantuvo una asombrosa armonía entre la política, la economía y el orden social, se crea la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, se decreta la nacionalización de la industria eléctrica, se inaugura el Metro de la Cuidad de México, se otorga el derecho al voto a las mujeres, se celebran los XIX Juegos Olímpicos y el Mundial de Futbol; exaltando con estos dos últimos el, denominado por Michael Billing, Nacionalismo Banal, el cual “es la forma difusa que toma el nacionalismo en las sociedades contemporáneas, convirtiéndose en un mecanismo omnipresente de orientar las percepciones y hacer aparecer como natural la identificación entre una lengua, una cultura y una comunidad política. Ya sea en rituales colectivos como el deporte, o en detalles menores como la utilización de banderas para identificar las lenguas en las que se escriben los ingredientes de una caja de cereales; el nacionalismo banal reproduce cotidianamente los esquemas mentales del nacionalismo.”[3]
Pero como lo bonito no dura para siempre, y la flojera y la idiosincrasia siempre ganan, todo se derrumbó (sí, como dice la canción). Durante el mandato del presidente Díaz Ordaz la industria nacional se puso flojita y cooperó, comenzó a bajar la calidad de los productos, se inició la restricción a la libertad política, renació la crisis en el sistema, “Dos de Octubre no se olvida” y bla bla bla… Pum! Patadas, Zas! Cocos, Cuaz! Zapes, Amén, y todo se fue derechito a la chingada, bueno todo no, la mierda se queda, como siempre, es lo único que sobrevive, la mierda flota.
Los que supieron flotar fueron Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid; y siguiendo la “Ley de Causa y Efecto”: “La mierda acarreó más mierda”. La Guerra Sucia, la recesión mundial, reducción de ingresos, salida de capitales, aumenta el gasto social, la economía se estanca, se da la primera devaluación de la moneda nacional en 22 años, terrible crisis económica, préstamos sustentados en el petróleo, se acelera el gasto público, cae el precio del petróleo, viene otra recesión, más endeudamiento, aumenta la deuda externa, el gobierno se convierte en el principal inversionista, el IVA, aumento de impuestos, se restringen las importaciones, los precios vuelan, el terremoto y… “Bye, bye miss Nationalist, bye”.
Y pues esta fue la triste historia de un pueblo que tuvo un sueño, lo atrapó y después lo mató.
La economía y la política de la Nación siempre son como una historia que se va formando poco a poco, una historia difícil, desastrosa, a veces favorece, a veces jode, traiciona, hiere, quita, da, divierte… pero siempre pasa, siempre se supera y siempre regresa, incluso con más fuerza. Ya bien escribió Octavió Paz: “Aunque nos hemos liberado del Feudalismo, el Caudillismo Militar y la Iglesia, nuestros problemas son, esencialmente, los mismos. Esos problemas son inmensos y de difícil resolución. Muchos peligros nos acechan. Muchas tentaciones, desde el “Gobierno de los Banqueros” -es decir: de los Intermediarios- hasta el Cesarismo, pasando por la Demagogia Nacionalista y otras formas espasmódicas de la vida política.”[4]
¡Qué lástima! A México siempre le pasa todo y no es castigo divino, o brujería de esa que se cura con una limpia, todo lo que pasa es sólo un efecto. Pero México es fuerte, muy fuerte, sólo que tiene muy baja autoestima, porque le han hecho creer que está incapacitado, que no puede él solito, a México le hace falta quererse y aceptarse, pero para ello le hace falta conocerse, Nacionalizarse.
-Toc, toc
-¿Quién es?
- El Neoliberalismo
-¿Qué quieres?
-Un país
-¿De qué color?
-Verde, Blanco y Rojo.
BIBLIOGRAFÍA
López Austin, Alfredo; O’Gorman, Edmundo y Vázquez de Knauth, Josefina, Un Recorrido por la Historia de México, México D.F., Ed. SepSetentas, 1975, pp. 202
Fuentes, Carlos, Tiempo Mexicano, México D.F., Ed. Cuadernos de Joaquín Mortiz, 1983, pp. 99
Paz, Octavio, El Laberinto de la Soledad, México D.F., Ed. Colección Popular, 1978, pp.171
Meyer, Lorenzo y González Amador, Roberto, Periódico La Jornada: “El Nacionalismo fue Desechado por el Poder” 28 de Mayo de 2009.
http://es.wikipedia.org/wiki/Nacionalismo
http://www.slideshare.net/neto.15chavez/ensayo-sobre-el-nacionalismo-mexicano