De disfrazados y chistes locales

En primer lugar Mark Millar es escoces y tiene una interesante visión sobre el cómic gringo y la cultura americana, con fascinantes pensamientos que sólo alguien ajeno al entorno puede generar. Este escritor mató al Capitán y llevó al universo Ultimate a un nuevo nivel, además de que por rebote convirtió a Iron Man en un personaje clase A en lugar de la mierda que era. Lo mismo con Capitán América, dos bultos para la continuidad a los que les dio un nuevo motivo y razones en el último megaevento significativo para los Marvel Zombies.
En cuanto al asunto Ultimate, Millar junto con Bryan Hitch se mofó de Sony, Universal y Fox respecto al tratamiento que le estaban dando a los héroes de Marvel; tanto de manera digna como la broma de Wolverine acerca del spandex en X-Men, como también sin tanga gracia como las adaptaciones de Spider-Man ya a varios años de distancia ¿un Duende Verde con motivos de dragón y armadura completa? Okeeeiii. Ni que decir del Kingpin negro o la simplificación de las tramas; ¿cómo se burlaron? con total libertad en la rendición de The Avengers para el universo Ultimate, que si bien puede parecer la serie más coherente y real del imprint en realidad es la que menos en serio se toma, porque el acercamiento de The Avengers versión Ultimate es como si un gran estudio de cine quisiera realizar una versión cinematográfica del cómic.
Primero que nada los Avengers no servían, así que Millar los nombró los Ultimates, con un Nick Fury con reminiscencias a Colin Powell y personajes con motivos apenas dibujados y algo exagerados, como en una cinta de Hollywood, además de, por el bien de la historia, cambiar totalmente la mentalidad de algunos monitos como América (que es menos alivianado que su contraparte Marvel clásica) o un Tony Stark todavía más cínico y propenso a los problemas del hombre. Como una metabroma, The Ultimates son una verdadera delicia, burlandose de lo estúpido que puede ser el mundo del cómic y las dificultades para llevarlo a cabo en un enfoque real. Esto fue antes de El Caballero de la Noche.
Después de todo eso, Millar junto con John Romita Jr. desarrolló Kick Ass, una historia acerca de las falta de superheroes en la vida real y como un joven busca cambiar eso. Les confieso que aún no leo Kick Ass y llegué como un neófito a su adaptación cinematográfica, esperando algo brutal pero a la vez gracioso. Todos sabemos el choro de que es una película indie y que ningún estudio quiso invertir hasta verla terminada con todo su potencial, teniendo al director Matthew Vaughn en la posición de recaudar fondos para su realización en un proyecto conjunto con Millar.
Así como The Ultimates, ya en la cuarta pared, se burla de la avaricia de Marvel y los estudios cinematográficos, Kick Ass tiene como objeto de análisis al lector de cómic, no al superfan o Marvel Zombie sino a uno simplemente aficionado y sin nada de especial. Al lector del cómic, sí, y lo exageradas, lloradas y dramáticas que son las tramas y motivaciones de los superhéroes.

Si bien el protagonista, Dave, ha sufrido en la vida, tampoco tiene un drama que le compita a Peter Parker o Bruce Wayne. Un chico promedio, del que aterra no tener algo que lo haga diferente a los demás. De hecho no nos queda muy claro porque carajo se pone el traje y empieza a combatir criminales. ¿El motivo es trascender y ya? ¿impotencia ante la inseguridad pública? algo nomás no cuadra en el momento que viste la tela verde y sale a la calle a partir madres.
No sé si sea justificable en la sensación que el director quiere del público, pero me fue imposible tener empatía con el protagonista, me importaba un carajo que le pasara al sujeto. De hecho en cierto momento estaba esperando un no agradable desenlace para él.
Hablando de eso, tenía conocimiento de que el cómic era brutal y como soy de estomago débil temí secuencias algo fuertes al momento en que Dave se da cuenta que la vida no es como una historieta, acabando más que madreado. Y pues, nada del otro mundo. Sí, es crudo e impacta pero no como debería para mandar ese mensaje. Existe violencia, pero remite más a lo gratuito de la segunda de Punisher que a Watchmen. ¿Llegar al mal gusto era el precio? me temo que para estos justificados fines, sí.

La niña. Es adorable y la vimos en otra película indie del año pasado. Y sale asesinando gente sin pudor alguno, además de que le dan una buena chinga. Eso si me impactó. Las primeras tres veces. Luego al directo le sale lo huevón y se repite a sí mismo. Por cierto, odié que en más de una ocasión se usara el recurso de música estruendose con líricas y feel ligeramente relacionadas a la escena de acción, me hacía sentir pena ajena y me remitía a contenido propio de la televisión, como secuencias de una serie o videoclip, aunque tengo que admitir que son menos penosas que la pelea con música Daft Punk/Queen en Iron Man 2.
La subtrama del amigo gay es un gran recurso cómico que bien pudo haber dado para una gran película de Judd Apatow, ya que aquí apenas sale librada en dos escenas (y muy complacientes). Algo que es de aplaudirse es el cinismo y aceptación de la realidad por parte de la familia de mafiosos, la conversación de la dulcería y el ICEE es increíble. Una cosa que prometía dejar un cabo por resolver era la promesa del médico acerca del traje de Kick Ass y mentir diciendo que encontraron a Dave desnudo (propiciando un gran gag) , pero ni siquiera vemos esa conversación, dando por hecho que el doctor guardará el secreto, con una ética increíble, pareciendo que esa mención simplemente existe para callar a los smartasses de internet, manteniendo el mentado realismo.
Leyendo me enteré que el director realmente estaba involucrado con Millar en la producción, cosa que no se nota en este producto que no me grita honestidad ni pasión, pareciendo una de esas películas por encargo, al estilo de Francis Lawrence, Gore Verbinski o Tony Scott. Concuerdo con otras reseñas en el punto de que tener un narrador habla de una hueva inmensa al momento de ingeniarse como contar la historia, a un proyecto tan prometedor no puede permitírsele eso, no hay pretextos, porque se cuenta con 90 minutos para contar una historia que ni es tan extensa.
Nicolas Cage me pareció creepy, lo que sí resulta efectivo para el personaje, no tanto su lastre emocional ni gris trasfondo. Es real pero eso no basta, ni siquiera para desatar ese sentimiento de venganza. ¿Planean una secuela? Digo, porque con tanto personaje a cuadro y sin mucho que hacer, como Marcus el policía, parece un semillero para nuevas historias o bien un guión facilón.
Tal vez lo que hizo funcionar y partir madres a Kick Ass en la escena del cómic, con toda la expectativa que conlleva, no fue llevado correctamente al cine o bien se esforzaron demasiado con toda la música licenciada, sangre a chorros (me gusta más la tipo spray como The Departed) y saltos de ninja.

Bien_ La sorpresa del principio, Hitgirl y D’Amico
Mal_ los diálogos dignos de un fanfic
Es extraño_ Que el director y guionista hayan preferido ahorrarse un gran giro respecto a Red Mist