¿Piratería? Es lo que hay
13 Feb
Lo más común al hablar sobre la piratería en público es empezar por decir que está mal, que es condenable, que afecta los trabajos de muchas empresas y lo que nunca puede faltar, que es un asunto de educación y que la gente consume piratería por “falta de cultura”. Aquel es el discurso que constantemente manejan los servidores públicos cuando son cuestionados al respecto y el cual, honestamente, ya se convirtió en un cliché.
Cuando un funcionario habla de piratería, sin importar de que nivel o extracción política se trate, lo más seguro es que en algún momento mencionará la frase “es que en México nos hace falta mucha educación”, (se puede intercambiar educación por cultura y no hay ningún problema) o alguna variable de la misma. Es aquí donde comienzo a dudar. Y no es que dude de la aseveración en sí
Es cierto que en nuestro país existe un terrible atraso educativo, eso es inapelable y no se cuestiona, lo que no me parece es que se quiera utilizar esta calamidad para explicar un hecho proveniente de una índole totalmente distinta. Todo mundo consume piratería, desde el humilde trabajador del agropecuario, hasta el presuntuoso estudiante universitario (si, descargar música o películas del internet también cuenta), por lo que la hipótesis que indica que es la falta de educación lo que impulsa al consumo de piratería queda descartada al menos en una acepción tradicional.
La piratería es uno de esos temas demasiado complejos como para señalar una sola causa de manera rápida y sin dudar; soy de la idea de que es más factible señalar a la escasez de recursos monetarios como la responsable de que se dé esté fenómeno. Aunque también podemos observar cómo personas de ingresos bajos gastan lo poco que pueden ganar para adquirir celulares caros, por ejemplo, para adquirir mayor estatus o para aparentarlo.
Entonces podría entrar en juego la hipótesis de la cultura, pero no se puede decir que exista una falta de ella, todos tenemos cultura (la cual no se refiere únicamente a ver cine de arte o leer literatura clásica), nos encontramos inmersos en ella. El hecho de realizar operativos navideños para confiscar productos de este tipo e imponer severas sanciones a quienes incurran en su venta, en realidad no van a detener su existencia. La prohibición y la persecución jamás han terminado con un mal. Pregúntenles a los narcotraficantes.
Personalmente, lo peor es toda esa campaña que se realiza a nivel nacional para tratar de atacar psicológicamente al consumidor de piratería. Todos hemos visto aquel corto que pasan antes de las películas, en el que dos niñas insufribles, al descubrir que él papá de una amiga le compra piratería se burlan, equiparan el valor monetario de las cosas con el amor a una persona y rematan recitando con un tono por demás fastidioso la frase: tenemos un papá pirata…
Si piensan que a la gente le va a remorder la conciencia y va a salir a comprar puro producto original, están muy equivocados. Ocurre todo lo contrario, las personas se indignan y en ocasiones prometen que lo primero que harán al salir del cine será comprar una película de dudosa procedencia. Lo he visto.
Sin embargo, esa irritante publicidad puede tener algo de verdad. Casi al final del anuncio, aparece esta frase: comprar películas pirata habla mucho de quien eres (sic). Y es cierto, el consumir piratería habla de que vivimos en un país principalmente pobre, en el que las personas no tienen mucho que gastar; de que afortunadamente muchos de nosotros no nos morimos de hambre, pero tampoco gozamos de lujos; de que estamos sumidos dentro de un sistema que equipara los bienes con el status, pero que no ofrece medios para alcanzarlos, a la par de una cultura que te dice que debes tener lo que en realidad no puedes; habla de que somos individuos que batallan para conseguir lo que desean y lo que no podemos obtener por los medios oficiales, lo obtendremos por otro lado.
Muy al contrario de lo que la mal pensada publicidad gubernamental nos quiere hacer creer, no consumimos piratería por ser deshonestos, la consumimos por qué en realidad no hay para más. Si aceptamos que hay personas que compran únicamente productos originales porque pueden, debemos aceptar que quienes compran fayuca lo hacen porque eso es lo que pueden comprar. La piratería en muchos casos no es mala, simplemente es lo que hay.
- Sergio Eduardo Rodríguez Trejo



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