
1) No iremos a la página 5
2) La foto es de Julio Muñoz para RaRaRa
Por Francisco Trejo
Esto es una de las casualidades que se dan en la vida, la cosa comienza a principios de año cuando veo en MySpace (‘aún usábamos eso!) un poster de 60 Tigres,una de las mejores bandas emergentes de Monterrey, quienes compartirían escenario con los entonces desconocidos [para mí] Vicente Gayo, que en su momento imaginé como un solista al estilo de Adanowsky para luego darme cuenta de su formación como una banda de cuatro integrantes. Uno de los problemas que acarreaba MySpace era el pobre desempeño de su reproductor multimedia así que de momento pasé de escuchar a los gayos. Otro problema, pero dentro de mí, es el miedo que tengo a que una nueva propuesta musical tenga un sonido pesado y estridente, como es el caso de Hong Kong Blood Opera o Here Comes the Kraken, ya que la verdad el metal, las vocales gritadas y el ruido no es lo mío. También me aterra que se claven demasiado en atmósferas, ser raros y diferentes.
Sonará forzado, pero va de todos modos: Vicente Gayo junta perfectamente esos dos extremos, se nota su pasado de capas y capas de guitarras con pedales y vocales mata gargantas pero también un lado geek que los vuelve diferentes a lo demás de la escena nacional: los juguetitos. Sí, juguetitos electrónicos ochenteros-noventeros como aquellos de Fisher Price, Texas Instruments y Mattel, artefactos hoy considerados basura tecnológica como la Commodore 64, el Game Boy tabique y el Speak & Spell, que mientras para algunos les suena a álbum de Depeche Mode, a otros les recuerda un arcaico juguete didáctico, al cual le debemos la famosa estrofa de G-A-Y-O.

Foto: Julio Muñoz
La casualidad de la que hablaba no consiste en conocer a VG vía el poster de 60 Tigres, sino que ya cuando me tenían enganchado y tras un breve intercambio de comentarios, sucedió lo que pasa con cualquier banda pequeña cuando le pides ir a tu estado, “¿A qué bar o antro nos recomiendas ir?”. Respondí y luego de eso salió mi lado cómico, pedí en el Facebook de uno de los venues sugeridos que los contactaran. Pasaron algunas semanas cuando vi actividad en dicho comentario, una amiga de la banda había regresado a la ciudad, el trato comenzó y fue cosa de tiempo. Ok, en realidad fueron tres meses y junto a mis colaboradores de la radio, tenía frente a mí a cuatro músicos que no eran ni tan hipsters ni tan roquers, algo cansados y ansiosos por una cerveza.
Con que antes se llamaban Meet Your Feebles…
Alan: Más o menos tenemos 8 años juntos.
Javier: Con esa banda duramos seis años, con la configuración actual llevamos a lo mucho tres años, llevamos casi nueve años tocando.
¿Les divierte más ser Vicente Gayo?
Alan: Es la evolución de lo pasado.
Javier: Otra época, un proceso diferente, estábamos más chavitos, apenas componiendo, la ventaja es la experiencia y química que tenemos. Yo conocí a Alan y Josué primero, me los presentó un vecino, empezamos a tocar, Armando ya conocía a Josué.
Josué: Le gustó como tocaba, empezamos, después con Alan y al final Javier.
¿A quién se le ocurrió la idea de los juguetes?
Josué: A Javier, empezó comprando sintes, después investigó que se podían comprar juguetes pero usarlos como sintes, pero estaban supercaros y Javier dijo ‘no manches, no nos alcanza para eso’ luego se puso a investigar y aprendió sólo.
Y resulta como jugar con la música…
Armando: Todos tenemos como problemas psicológicos, no disfrutamos la niñez (risas).
Javier: Lo violaron en el kinder (risas).
Armando: Se dio, agarras un bajo, una guitarra, pero no somos tan clavados en nuestro instrumento, nos gusta andar cambiando y estar abiertos a cualquier cosa que tengamos enfrente.
Ahí entra esta novedad del circuit bending…
Javier: Ni tanto, es como de los setenta, la intervención de teclados, cajas de ritmos y juguetes con la intención de crear sonidos diferentes a los que ya traen programados. Normalmente el juguete trae una melodía común, modificas el pitch, logras otras tonalidades y tienes sonidos como de sinte. Más graves, más agudos, consigues un glitch y tienes ya como secuencias de audio . Experimentar un poco más con el audio, con un instrumento menos común.
¿Se llevan todos los juguetes de gira?
Javier: Algunos, lo que hicimos fue adaptar algunos sonidos en la grabación y ejecutarlos desde un sampler, luego hay inconvenientes como no tener dónde conectarlos.
Alan: Se descomponen en el camino.
Javier: En septiembre tuvimos un set de puro circuit bending, fue un show sin canciones del disco, en el Centro Cultural España. Música y visuales.
¿Cuál lugar para tocar en el D.F. les gusta más?
Josué: Cada uno tiene como que su estilo, pero el que es más de banda y que la gente te va a escuchar es el Foro Alicia, apoyan mucho a la música.
Armando: Aparte es como que el lugar pionero para el rock en México y muy importante, al menos para nosotros.
Javier: Tiene como esa vibra de que eres una banda que empieza desde abajo, tocando en lugares chicos, es el primer foro para apoyar a las bandas, el dueño es bien neta. Tocan bandas chicas y grandes.
Alan: La gente que en verdad quiere disfrutar música va al Alicia, desde Meet Your Feebles estábamos yendo y pues muchas bandas lo tienen como primer foro donde tocaron y luego logran nada.
Del cambio de MYF a Vicente Gayo se les percibe más pop, dance, un tanto electro…
Javier: No estoy muy de acuerdo pero si quieres usar esa palabra, el disco suena pop pero no es de nuestras influencias, sí nos gusta pero no va por ahí.
Alan: Tal vez sea por la voz, pero es una evolución de lo estruendoso de MYF, una continuación del proyecto y la voz hace que se aterrice tanto ruido en alguno que para algunos, como tú, suene pop.
Javier: Ya en vivo el show la escencia es diferente, menos digerible, de hecho nos gusta más cómo sonamos en vivo, otra vibra.
No siempre usan batería, ¿cierto? cajas de ritmo…
Armando: Son como dos o tres rolas en el disco. En vivo sólo una no tiene batería y me cambio al sampler.


¿Cómo son esos momentos preshow?
Alan: Comemos (se ríen).
Josué: A veces es llegar al soundcheck, otras es al lugar donde vamos a hospedarnos y dormir, porque nosotros manejamos y uno luego llega todo menso, o uno tiene chance de descansar un tanto, o soundcheck y directo a tocar.
Armando: Pues Josué maneja más.
Josué: El manager (Chato, ex-integrante de Austin TV) no alcanza los pedales (risas).
La historia del nombre de Vicente Gayo…
Alan: Somos esa persona, los cuatro la formamos, además de que tiene un mensaje, Vicente Vence, Gayo Despierta. Despierta y Vence. Es eso.
¿Nunca se acordaron del actor?
Josué: Ja, hasta que lo vimos escrito, dijomos ‘claro, Vincent Gallo’.
Javier: Sí existe un Vicente Gayo con ‘Y’, Vicente Gayo González, un cubano, lo conocimos mucho después porque en un blog postearon algo de la banda, él comentó y lo contacté. Resulta que es una persona que tiene como que la esencia de lo que queremos representar en la banda, fue una casualidad muy extraña pero que a la vez nos inspira. Conocer a alguien que se llame igual, porque el nombre es poco común dado que no es con doble ele. Es un señor de bigote.
Armando: Y con cabello larguillo.
¿A qué se dedica?
Javier: No sé que haga porque tiene internet y en Cuba es complicado (risas), además a veces está en Las Vegas y lo dejan tuitear. ¡Sabe qué hará! Tal vez venga en diciembre al último toquín del año.

El verdadero Vicente Gayo
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