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Cinema Aguascachondo

12 Aug

La inmensa mayoría de los habitantes del estado de Aguascalientes se declara católico, lo cual convierte a la entidad en una de las mas católicas del país, contradictoriamente la capital es una de las pocas ciudades en la nación que cuenta con una zona de tolerancia a la prostitución, conocida popularmente como” Las violetas”. En la ciudad las iglesias pueden estar tan cerca como a dos cuadras de las “Sex Shop” o tiendas del amor como las describen sus propietarios, en estas puedes encontrar toda clase de artilugios para el placer sexual, cabe destacar que la prostitución no solo se da en la dichosa zona de tolerancia y no solo va dirigida para el publico heterosexual, son conocidos distintos puntos en la capital donde los hombres pueden encontrar jóvenes prestadores de servicios sexuales, tal es el caso de la “Puti-vuelta” en la plaza fundadores muy cerca de la plaza principal, lugar donde jóvenes pasan la madrugada esperando clientes que los recojan o la avenida López Mateos o “Puteos” como se conoce por las malas lenguas, donde se reúnen travestís y transexuales para deambular por las aceras.

Aparte de los sitios mencionados donde el sexo es igual al dinero, la ciudad cuenta también con moteles, “table dance” y baños turcos, pero sin duda uno de los lugares mas misteriosos es el cine para adultos y seguramente el mas famoso es el Cine Sala París, lugar donde antiguamente las madres hidrocalidas asistían a ver películas mexicanas con toda la familia, ya que su antiguo giro era el cine nacional, pero debido a la inminente introducción del cine Holliwoodense a nuestro país se vio en la necesidad de probar suerte con la pornografía hace ya 15 años.

El lugar aun conserva una estética refinada semejante a la del Art decó y exhibe carteles de sus películas entre los cuales también hay algunos de películas algo viejas pero no pornográficas como las de Zohan o Spiderman I, entre todos estos afiches se encuentra un letrero que dicta “exija su contraseña” la cual al parecer es para clientes frecuentes, en la taquilla hay un hombre que vende unos pequeños boletos de acceso con un precio de 40 $, los boletos tienen que ser entregados a dos hombre rechonchos, de cabello cano y playera blanca quienes amablemente los reciben y entregan un tapabocas y un poco de gel antiséptico como medidas preventivas durante contingencia sanitaria que estaba pasando el país en esos días; al pasar el filtro de los dos hombres entras a una zona donde se encuentra una sala de espera con un par de sillones azules con cubierta vinílica, dos baños: uno de damas y otro de caballeros y una pequeña fuente de sodas con precios bastante accesibles atendida por una señora mayor; después hay un pasillo que te lleva a la única sala, desde afuera se pueden escuchar los característicos sonidos que emite una película para adultos, al entrar a la sala uno se da cuenta que esta frente de todos los espectadores y que la pantalla esta detrás, a tus espaldas, en el lugar se lograban divisar aproximadamente treinta personas en la oscuridad, todos hombres, una línea de luces como en cualquier sala de cine comercial sirve de guía a los asientos un poco incómodos forrados al igual que lo sillones de la sala de espera con vinil, en la pantalla se proyectaba para sorpresa del equipo una muy explicita película porno, -al principio pensábamos como mucha gente que las películas solo eran eróticas- se veía que la cinta era vieja ya que estaba dañada y tenia los típicos rayones y manchas, en el filme se hablaba en italiano lo cual hacia obvia su procedencia, los asientos, aproximadamente doscientos estaban divididos en tres segmentos con hileras de cinco asientos cada uno, exceptuando el segmento de en medio que poseía unos cuantos mas, las edades de los hombres oscilaban entre la apenas mayoría de edad y la vejez, todos estaban dispersos entre sí aunque juntos cada vez mas, al fondo se empezaban a formar algunas parejas de hombres y un grupo de tres se encontraban fumando, violando las disposiciones nacionales que prohíben fumar en un lugar cerrado, los tres habían dejado de poner atención en el filme poniéndose a platicar como si se encontrasen en la calle o en cualquier otro lugar.

Detrás de la hilera de bancas ocupadas por el equipo se encontraba un hombre de alrededor de treinta años que tocaba sus partes intimas cuando era visto por las demás personas, los asistentes de la sala entraban y salían constantemente al baño, mientras que en la pantalla se proyectaba una escena que incluía orgías y “golden showers” ( un fetiche con el orine), en la sala se escuchaban murmullos y risas de un par de jóvenes que al parecer entraron por curiosidad y se vieron sorprendidos por la escena, repentinamente fueron interrumpidos por un “Shhh” de un señor bastante maduro quien puso atención desde el principio hasta el fin de la película la cual trataba de una mujer cuya necesidad de satisfacer su libido la había llevado a querer convertirse en prostituta, por lo que se dirigió a una especie de burdel, donde se llevaban a cabo múltiples actos sexuales, la mujer hacia su trabajo a espaldas de su esposo quien también gozaba del sexo prohibido y promiscuo, repetidamente se escuchaban algunos gritos de los actores como – ¡Oh si!-

Un hombre entra con una bolsa de palomitas y se sienta hasta adelante muy cerca de una tira plástica de precaución que resguardaba un objeto extraño, al parecer una especie de cañón proyector, al fondo se empiezan a formar parejas de hombres y una de tantas se empieza a besar, la película estaba por llegar a su fin y la actriz principal decía – soy realmente una puta, los sitios y las personas son las mismas, ¿como podré decirle esto a Marcos?-, repentinamente cambiaron la película por una mas vieja y en ingles, además menos explicita, todos en la sala se sorprendieron, pero las cosas con las parejas seguían igual, los que se estaban besando seguían basándose y de hecho subieron de tono cuando uno le empezó a practicar sexo oral al otro frente a todos los demás espectadores pero resguardados por la oscuridad propia del lugar, al fondo de la sala las hileras de asientos estaban semi tapadas por una especie de muro azul de madera acolchado y cubierto con vinil, este muro al parecer sirve para tapar del abdomen hacia abajo, en ese lugar también estaban subiendo de tono las cosas –pude ver un hombre calvo intercambiando miradas con otro a lo lejos, después el calvo se fue a sentar casi al lado del otro-

Casi a punto de llegar a las 8 de la noche cortaron la película y prendieron la luz, la función había terminado pero nadie quería salir, todos nos mirábamos y el equipo fue el primero que dejo la sala, al parecer las funciones son de permanencia voluntaria y si no quieres salir no te sales, pudiendo así ver la siguiente función sin mayor problema.

No cabe duda que Aguascalientes es un lugar de contrastes mismos que permiten libertad y diversidad dentro de su población. Son muchos los lugares en la ciudad donde el sexo es igual al dinero y vale la pena invertir en producto si esto es lo que se necesita, faltan muchos reglamentos y desafortunadamente la prostitución ilegal y la corrupción también se dan en la ciudad. - Carlos Alberto Olvera Zurita