Hablar de partidos políticos en México trae a la mente de muchas personas los peores adjetivos del idioma español. No cabe duda que para una gran parte de los ciudadanos, los partidos representan un lastre con el que hay que cargar, instituciones que solo demandan recursos y aportan malestares a la sociedad. Los partidos políticos y quienes los integran son vistos como la gran lacra de la actualidad (el informe presentado por Latinobarómetro 2011 ubica a los partidos políticos en el último lugar de confianza entre las instituciones que mide). ¿Qué han hecho los partidos políticos para ganarse esa fama? ¿Qué hemos hecho los ciudadanos para esto sea así?

• Sí, dice 5 de Julio porque es un gráfico del 2009 de Jorge Pinto (heroeslocales.com/bunsen). En la elección intermedia, antes de que Facebook fuera masivo, la discusión era en los blogs. Y el Dr. Mono fue un suceso acerca del voto nulo cuando la única intención del autor era hacernos reír. O algo así. Y es verdad.
Sin embargo, a pesar de que los partidos son un tema de conversación tan común, especialmente en estos tiempos, existe un gran desconocimiento en general de sus orígenes, principios, conformación, ideología y desarrollo. Lo que se sabe es la grilla. Que si el diputado del azul dijo esto, que si al senador tricolor lo grabaron en sabe dónde, que si el gobernador del amarillo tiene funcionarios bien corruptos, etc.
Lo anterior quiere decir que en realidad, juzgar a un partido por cómo se comporta durante la campaña no otorga ningún elemento que ayude a distinguirlo de los demás. Durante campaña, todos se rigen por el mero pragmatismo. Esto dice algo sobre el nivel de la democracia que experimentamos en México, lo cual no debería ser un argumento para despreciarla, sino un aliciente para tratar de mejorarla.
Por mas difícil que parezca, resulta que en nuestro país si contamos con distintas opciones políticas para elegir. Las principales instituciones políticas del país PRI, PAN y PRD se pueden distinguir una de la otra, al menos en cuanto a su nacimiento, desarrollo y principios.
También se debe reconocer que gran parte del desarrollo de la historia mexicana reciente está fuertemente ligada a los partidos políticos y al proceso de apertura y reconfiguración de los procesos electorales presentes en el último cuarto del siglo XX y lo poco que va de este. ¿A qué va todo esto? A que los partidos políticos son realmente importantes en la actualidad mexicana, al menos lo suficiente para recibir un poco de atención más allá de los escandalosos encabezados de los periódicos y de las opiniones que puedan expresar los llamados líderes de opinión desde sus estudios de televisión o sus cabinas de radio. Basta con decir que en el presente, el sistema político con el que contamos ha erigido a los partidos como el máximo canal de participación política, siendo estos los únicos autorizados para postular candidatos a cargos de representación popular.
Para contar con el actual sistema de partidos fue necesaria una gran cantidad de reformas electorales y constitucionales que dieron la oportunidad a los partidos de oposición de convertirse en verdaderas fuerzas políticas, con posibilidades reales de representar a una parte de la ciudadanía. En la opinión de varios analistas y estudiosos de la política nacional, pasamos de tener un “Partido de Estado” a ser un “Estado de Partidos”.
El sistema quedó configurado como un pluripartidismo moderado, que en la actualidad cuenta con 7 partidos registrados ante el IFE para participar en elecciones federales, sin embargo son 3 las fuerzas que dominan en el panorama político nacional: PRI, PAN y PRD.
A continuación se presenta un pequeño semblante de cada una de estas instituciones políticas, el cual incluye un brevísimo repaso de sus orígenes y desarrollo, así como un repaso por algunas de las principales propuestas que estos partidos presentan en sus plataformas electorales, que es lo que en verdad debería de contar al momento de emitir un voto.
PRI: oficialmente, el PRI nació en 1946, aunque sus orígenes se remontan hasta el año de 1929, cuando bajo la dirección de Plutarco Elías Calles se funda el Partido Nacional Revolucionario (PNR) como un intento de unificar todos aquellos cacicazgos y voluntades políticas emanados de la Revolución Mexicana; mas adelante, en 1930, el PNR es sustituido por el Partido de la Revolución Mexicana, mismo que sería sustituido por el actual PRI.
Distinto a lo que se piensa, en épocas anteriores, el PRI no era un partido omnipotente que controlaba el destino del país, al contrario, la dirigencia formal del partido muy poca influencia tenía en la toma de decisiones o en la creación de políticas gubernamentales. El partido y el gobierno se sometían a los designios del Presidente. Lo anterior no tiene porque disminuir el impacto del PRI en la vida política de México; proporcionaba la legitimidad política necesaria para la gobernabilidad, la maquinaria para manejar las campañas y ganar las elecciones, aglutinaba a la mayoría de los miembros de las élites en México, al tiempo que mantenía el contacto con las masas y con los sectores más importantes de la sociedad. Hasta hace relativamente poco tiempo, la dirigencia del partido estaba determinada por el Presidente. Con la apertura democrática y la alternancia en el poder, la estructura interna del partido se reconfiguró para brindarle a la dirigencia nacional y a los gobiernos estatales mayores facultades para operar y así asegurar su permanencia como un actor político importante.
El PRI, es un partido que en esta elección plantea una manera de abordar los problemas del país de manera primordialmente pragmática. En palabras de su propio candidato: el PRI es el chavo que se sienta a la mitad del salón, normalón, bien vestido. Se acomoda para oír al maestro y poder copiar en caso de que sea necesario. Pone atención, se lleva bien con todos y eso si… siempre hace la tarea. Y se las arregla para siempre aprobar[1].
Leer [todavía] más »