Todo lo malo que pueda pasar en Facebook es tu culpa
14 Mar
Conozco una persona que andaba algo mal: seguía perdidamente enamorado de su ex, mas contaba con una novia con la que tenía relaciones sin protección y la cereza del pastel: salía con una menor de edad, muy cercana a uno de sus mejores amigos. Un cuadro enfermo ¿no? Y más si le sumamos Facebook.
Yo suelo tomar fotos con mucho flash, desde arriba y agarrando desprevenida a la gente. Son momentos naturales y genuinos, ya que me irritan las fotos posadas y con sonrisa Rembrandt, esa de medio hocico y hasta con el hilo de baba. ¿Qué tiene que ver esta gratuito parráfo con el anterior? Que tomé una foto del sujeto con la menor de edad. Al verlas notaba una foto coqueta pero dentro de lo normal, nada revelador. Hasta que se acercó el individuo, “oye, por favor no subas esas fotos, es que mi ex anda como que loca y no quiero que le diga de cosas a ella (la menor de edad)”. Para eso, ya había subido algunas fotos de la fiesta anterior, donde el tipo se desetiquetó. Ah y nótese que me mintió respecto a la razón de porque me sugería “hacerle el paro”.
La verdad le falta algo de cerebro, porque con esas acciones era más que obvio para sus queridas el que se estaba ocultado, además del borrar comentarios que le dejaban una u otra. Al final, subí el lote de fotos completo ya que no iba a perder mi tiempo eligiendo que imágenes no cargar para que un cabrón siguiera haciendo de las suyas. La gente empieza comentar y etiquetar, el hombre se altera y me dice en el chat “oye, las puedes borrar”. Yo respondo, “ah sí”. No las borré, por flojera y por karma.
Era increíble la cantidad de veces que me abordaba con amabilidad, sin estar molesto o amenazante, para recordarme que no subiera esas fotos que tomaba en las fiestas. Pensé en una solución, “sé hombre y acepta tus actos, y si no quieres fotos, no vengas acompañado”. En contubernio con otra persona, tomamos un papel de justicieros y hasta adrede etiquetábamos y subíamos para generarle un problema. No íbamos a tolerar a un patán.
Al final no sirvió más que para darnos algo de risa, ya que la menor de edad cortó por un drama de la vida real del cual no estoy muy enterado. Más si de la dulce venganza: pedirme archivos de fotos con él para subirlas y etiquetarlo, desatando la ira de la ahora sí ex novia. Otro drama.
Opinando al contrario que algunos graduados faroles de filosofía (que no filósofos), considero que lo genial de Facebook y en sí lo que me fascina, es que a diferencia de MySpace, Twitter o un blog, este espacio lo construye uno con el reflejo de su vida diaria y aparte con los testimonios y fotos de los amigos. ¿Hay una experiencia virtual más pura que eso? ¡Lo construimos todos!
Son estas personas farolas las que lo llevan de manera falsa. Con frases de cajón, incendiarias y ligas. Nada de contenido propio. Típico de esa especie. Facebook es tan inmediato que si estoy encabronado se nota y hay reacciones genuinas, que desembocan en la vida real. ¿Por qué en la vida real? Porque Facebook es para llegar a aquellos que son parte de círculo social, amigos de los amigos de los amigos. Facebook es real. Y si quieres ser falso, tus amigos no te van a dejar.
Las redes sociales son el reflejo de uno, todo lo malo que pueda pasar es porque uno lo publicó o uno se exhibió en público. La decisión fue tomada.
Por eso no me quito etiqueta de las fotos. Y por lo mismo subo las de los demás.
– Chester











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