脡xtasis
La noche es fr铆a y h煤meda,聽 sin embargo dentro de la casa nadie sabe siquiera lo que pasa afuera. La m煤sica trance suena mientras ellos est谩n sentados en los destartalados sillones y en el colch贸n manchado que yace frente a la puerta. Las ventanas est谩n tapadas con una cortina, el ba帽o lleno de papel en el retrete, la sala con restos de lo que antes fuese un centro de mesa convertido ahora en cenicero y el jard铆n trasero, descuidado hasta el hartazgo, luce como una selva virgen, imposible e impenetrable. El suelo est谩 cubierto de restos de cigarros y en la mesa del centro se observan vasos llenos de bebida et铆lica que pasar谩 por la garganta y ser谩 procesada por el h铆gado. Adem谩s, se asoma un cincuent贸n de mota que llama a ser quemado y muchas tracas dispuestas a ser consumidas.
Alicia es peque帽a y delgada, su edad no sobrepasa los veinte a帽os, es m谩s, jurar铆a yo que tiene dieciocho. Es bella y de facciones finas, viste un pantal贸n desgarrado y est谩 descalza,聽 sus dientes se ven un poco morados, como si hubiera masticado alguna paleta de ese color y sus ojos est谩n desorbitados, amplios, rojos y perdidos.
Toma una pastilla y la mastica, muerde constantemente mientras chirria sus dientes y cierra los ojos como se帽al de disgusto. Abre los ojos. Toma el vaso m谩s cercano y vierte algo de alcohol en su boca. Se traga la bebida, la saborea, sonr铆e, cierra los ojos. Se pone de pie y baila sin parar, tal y como lo ha hecho las 煤ltimas 48 horas de su vida.
-驴Qui茅n eres t煤 g眉ey? – Me pregunta en el momento en que decide ir al ba帽o
-Soy amigo de Liz, ella me invit贸 鈥 le respondo, a煤n cuando ella me hab铆a hecho esa misma pregunta dos veces antes.
- No te preocupes g眉ey, ya ves como se le va el avi贸n a esta pendeja 鈥 me dice Liz, quien est谩 en el mismo sill贸n que yo.
Liz es robusta y aparenta m谩s edad que Alicia. De hecho es m谩s grande, veintisiete a帽os dice que tiene. Ella es la que se hab铆a malviajado. Me cuenta que antes de que yo estuviera ah铆 estaba escondida a un lado del mueble situado enfrente de nosotros. Lloraba y gritaba a un ser inexistente, le reclamaba algo inentendible. Seg煤n los dem谩s, ella se mov铆a de forma violenta. Dice ella que sent铆a ganas de correr, de salir y de tirarse. 驴A d贸nde?, ella no lo recuerda ahora.
- No mames, sent铆a ansias y quer铆a gritar, me malviaj茅, por eso sal铆 a fuera a la lluvia para bajar avi贸n. 鈥 Me dice mientras se levanta del sill贸n.
Se pone de pie porque una rola le gusta. Es psychedelic trance lo que se oye en el est茅reo improvisado con un DVD y unas bocinas de computadora. Liz baila y mueve las manos de forma rob贸tica, se agita con espasmos casi epil茅pticos, gira la cabeza hacia abajo y se pone a buscar algo en el suelo de la casa. Todos le preguntan qu茅 busca, ella s贸lo sonr铆e.
-Pinche Liz, ya est谩s bien loca, ya andas buscando sabe que chingados. 鈥 Dice Ale mientras saca de su bolso otra traca.
Ale es la que m谩s baila y es tambi茅n la que m谩s se ha drogado. Dice ella que desde hace dos d铆as se ha metido siete tachas, ha fumado mota y ha pisteado de las caguamas que ahora lucen vac铆as. No ha dormido ni un minuto en un lapso de 48 horas y no tiene planes de hacerlo. Yo pienso que tiene m谩s o menos veinte a帽os, aunque vi茅ndola bien aparenta un poco m谩s. Est谩 descalza y tiene el cabello corto recogido, viste un peque帽o camis贸n aparentemente prestado ya que parece no quedarle del todo bien. Antes de que llegara yo, ella estaba desnuda, bailando y 鈥渟intiendo la m煤sica鈥 seg煤n lo que me dice. No ha regresado a su casa porque no tiene. La corrieron de casa de sus pap谩s que por desmadrosa. Ahora vive en el colch贸n sucio que est谩 frente a la puerta.
- La neta me vale madres porque mi mam谩 ya no tiene porqu茅 rega帽arme y as铆 estoy bien, s铆 estoy bien pinche loca. 鈥 dice mientras se mueve al ritmo de los beats electr贸nicos.
Ella no trabaja. Dice que la han corrido tres veces de sus trabajos previos y que ahora se mantiene con algunas cosas que vende y algunas veces con lo que su mam谩 le manda de dinero con su hermano. No habla mucho, s贸lo en ocasiones grita cosas inentendibles con un tono casi org谩smico.
Tambi茅n corrieron de su casa a Mark, el 煤nico hombre en esta reuni贸n. 脡l es novio de Alicia, es due帽o de la casa donde estamos y es drogadicto confeso. 脡l es el que tiene los conectes para comprar las tracas y la mota. Me platica que antes se met铆a coca铆na pero dice que no le lat铆a mucho porque a cada rato andaba bien erizo, siempre ten铆a necesidad de otra dosis, ahora s贸lo le pone cuando hay dinero. Dice que tiene 21 a帽os y trabaja en un bar de donde saca para pagar la renta de la casa, la cual le cuesta mil pesos al mes.
- No mames, esta vez estuvo leve, otras veces nos pasamos como cinco d铆as de desmadre 鈥 Me dice Mark
El est谩 sentado envuelto en una cobija sucia, lo 煤nico visible en 茅l son las gafas que lleva puestas y que lucen un poco sucias. No suelta el vaso que trae y toma de 茅l con frecuencia. En ocasiones, despu茅s de cierto tiempo de silencio se pone a escupir de una manera extra帽a, como si tuviera algo en su boca que quisiera sacar de ah铆. En un momento toma la mitad de una pastilla y se la pone en la boca, la traga, dice que as铆 sin masticarla te pones m谩s ac谩.
Mark ya ha tenido una sobredosis. Dice que hace como medio a帽o se hab铆a metido 茅xtasis, mota y coca铆na en una fiesta. Que de pronto se empez贸 a convulsionar y se tir贸 en el suelo con espuma en la boca. Alicia lo llev贸 al hospital donde lo mantuvieron por alrededor de dos d铆as. Mark dej贸 de usar drogas por al menos un mes.
- 隆Ay cabr贸n! 驴porque me dan estas chingaderas?, est谩n bien buenas 鈥 Dice mientras cierra los ojos y mueve las manos. Baila.
Liz se acerca conmigo y me muestra sus ojos. Su pupila se encuentra muy dilatada y excitada. Un peque帽o halo de color verdoso circula alrededor de ella. Parecen ojos artificiales, ojos no humanos. Se sienta al lado de m铆, toma un coj铆n y lo abraza. Empieza de nuevo a hablar sola, mete la cabeza en el respaldo y lo golpea. Despu茅s se sienta y se pierde, no se mueve en lo absoluto. Veinte segundos despu茅s sale del trance y s贸lo exclama un apagado 鈥ay鈥.
- 驴Dios porqu茅 inventaste las drogas? Est谩n bien chidas 鈥 grita al fondo Ale mientras brinca de manera euf贸rica.
Ale, Alicia y Mark se abrazan mientras van al ba帽o.聽 Se ven contentos y plenos. Son felices as铆 tal y como est谩n. Una risa los envuelve ahora.
Esto pasa aqu铆 en Aguascalientes. Muchos lo sabemos y otros prefieren no aceptarlo.聽 Son situaciones reales, un estilo de vida, una forma de vivir, un modo de ser. Lejos de ataduras morales o juicios axiol贸gicos comprend谩moslo como algo real. Es el mundo de la fiesta sin fin,聽 de vivir el presente, de la聽 euforia moment谩nea, de vivir r谩pido y morir joven, de no preocuparse por el futuro ni por la consecuencia venidera, de diversi贸n non stop. Es el mundo de la droga, un mundo al fin y al cabo.
Pasa la noche y el ambiente se torna sudoroso, euf贸rico, plet贸rico en energ铆a y fiesta. Ya es tarde y tengo que irme. Mi tel茅fono suena una y otra vez anunciando mi hora de salir.聽 Ellos seguir谩n m谩s tiempo, quien sabe cu谩nto m谩s, ya le hablaron al conecte para que les traiga m谩s tracas.
Mientras Liz se mueve fren茅ticamente en el sill贸n y Alicia y Mark se fueron a coger al ba帽o, Ale me pregunta:
- 驴Y t煤 no le pones a las tracas?
- No 鈥 respondo, a lo que ella me dice una frase que sigue presente en mi memoria
- Qu茅 bueno, nunca le pongas g眉ey, porque vas a acabar como nosotros,todo jodido.