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{El Inadaptator} Espiritualizado

ESPIRITUALIZADO
 Por Diego Álvarez Quiñones

Sean sinceros ¿A quien conocen que sea fan de Spiritualized? ¿A quien conocen que se diga seguidor del trabajo de Jason Pierce? Si su respuesta es NADIE, no se preocupen porque ésta es su oportunidad de farolear con sus cuates que mientras ellos escuchan el nuevo disco de Lady Gaga por novena vez, ustedes van a llegar y decirles “Jason Pierce es uno de los compositores más creativos, innovadores y subvalorados de la música contemporánea afuera de Europa… y Lady Gaga es para niñas”. Ahora, si su respuesta es ALGUIEN, vayan y felicítenlo, el sí se la sabe.

Cómo imaginarán, el día de hoy el tema es Spiritualized, banda conformada por Jason Pierce (J. Spaceman para los cuates), quién junto a  Pete Kember (Sonic Boom para los brodis) fundaron el mítico grupo de shoegaze o bien dicho, “Space Rock” de nombre Spacemen 3, que durante la década de los 80’s fue la acérrima competencia de My Bloody Valentine en cuanto a derretir cerebros se refería. Spiritualized es relativamente conocido o de menos mencionado de vez en cuando gracias al llamado “Britpop” y la bola de grupos que se colgaron del movimiento, en los ayeres de Glastonbury 94 ellos cerraban el escenario principal, así es, primero Oasis, luego Pulp, luego Radiohead, luego Blur y hasta el final… Spiritualized ¡Tómala!

La música de Spiritualized, así como lo dice el nombre, es bastante espiritual e incluso religiosa (gospel y soul… no rock cristiano, por Dios). Son sonidos etéreos, espaciales, expansivos y netamente psicodélico-experimental con temáticas de redención y salvación aunados a un arreglo de cuerdas. ¿Suena loco, no? Si ya le han entrado a grupos como Lush y The Jesus and Mary Chain no habrá tanto dolor de cabeza, pero cabe aclarar que Jason Pierce siempre ha presentado la versión más deprimente y conmovedora de todo este movimiento y género de bandas que expanden las barreras del “noise” con melancólicas propuestas y paredes de sonido que te hacen flotar preguntándote si realmente existes entre tanto decibel.

Con más de seis brillantes discos bajo el brazo, Spiritualized actualmente se encuentra en algún tipo de recesión mientras Jason Pierce se recupera de sus constantes depresiones y aspavientos emocionales, pero mientras esperan a que se dignen a pisar tierras mexicanas o de menos a sacar nuevo disco, pueden escuchar maravillosas canciones como “Sitting on Fire” y “Death Take Your Fiddle” del Songs in A&E que bien pueden ser el soundtrack de alguien que está por suicidarse pero que encuentra la luz al final; “All Of My Tears” y “These Blues” del Pure Phase que son para estar tirado en el suelo con la cabeza volando así se esté incendiando la casa; o “Electricity” y “Come Together” provenientes de su aclamado disco Ladies & Gentlemen We Are Floating in Space, que son la psicodelia llevada a tiempos del mp3, y bueno, los títulos hablan por sí mismos ¿Carajo, que esperan para volverse fans? Este es su momento de brillar y de comprar algo de Spiritualized ya que los fans de Lady Gaga… también son fans de Thalía ¡Auch!


El rotundo e inevitable fracaso del Vive Grupero

Por: Diego Álvarez Quiñones


Una vez más, la empresa organizadora de eventos, OCESA, decidió realizar su “Encuentro de Música Regional de México para el Mundo”, y una vez más la baja convocatoria, por no decir mínima, orillo al evento a rematar los boletos de $250 a $50 pesos el mero día, y ha registrar un quórum menor a la del 50% de capacidad del foro, es decir, a ser un rotundo fracaso.

Lo que para muchos sonó a un disparatado chiste para otros se volvió un evento con dos escenarios y más de 50 bandas, pero el hecho es que el Vive Grupero (para aquellos que no estén enterados) es un festival donde se reúnen a los mayores exponentes del norteño, grupero, banda, duranguense, tex-mex e incluso cumbia para un evento de dos días emulando al Vive Latino con todo y stands de discos, playeras, carpas VIP, y toda la cosa para armar un festival masivo y que, como prometía el comunicado original: “satisfacer las necesidades de todo el público que está ávido de tener en un solo lugar a sus ídolos musicales”, y fue desde ese momento que la organización la regó: el formato “festival de rock”.

Cuando un aficionado a la música rock, pop o “alternativa” (sin discriminar edad, aunque claro, la mayoría son jóvenes) decide asistir a un festival masivo, sea cual sea y sea donde sea, tiene que lidiar con varios elementos: interminables filas, conglomeraciones llenas de empujones y arrimones, rango de visión nulo, cantidad de decibeles nocivas, y sobre todo él estar parado por más de siete horas bajo sol o lluvia, por eso, cuando situamos en este desgastante escenario a un aficionado a al norteño acostumbrado a un evento donde puede estar en una mesa con su familia bebiendo, comiendo, y saliendo a bailar de vez en cuando, lo lógico es que este sombrerudo amigo se retire, y la prueba fue la primera edición del festival donde la incesante lluvia orilló a una considerable parte del publico a irse o simplemente no asistir.

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