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¿Qué tal algo de Internet?

Mucho se ha hablado ya sobre el Internet y cómo afecta las interacciones sociales. Se habla de que nos hemos vuelto impersonales, que preferimos el trato con una máquina que con un ser humano, que los jóvenes se la pasan (nos la pasamos) encerrados sin interactuar “en la vida real” con otros individuos, con otros jóvenes.

Como mucho se ha hablado, me limitaré a exponer mi experiencia personal. Si mal no recuerdo, empecé a navegar en la red alrededor de los 8 o 9 años. Una de las cosas que recuerdo era que si buscabas “Pokemon” en Yahoo!, que en aquel entonces era EL buscador, éste te arrojaba alrededor de 14 resultados. Acabo de hacer la misma búsqueda en Google, y me ofrece “aproximadamente 51,500,000″ resultados. Conclusión: El número de sitios web sí ha crecido, y mucho.

Otra cosa que recuerdo es el ICQ. En realidad no lo recuerdo muy bien, pues mi experiencia con él se limitó a ver que mis hermanos lo utilizaban frecuentemente. ¿Yo?, yo jamás conversé con alguien por ese medio. Sí recuerdo las salas de chat de StarMedia o latinchat, que si no me equivoco luego se fusionaron o algo así. Después el Messenger llegó a mi vida y a la de millones de personas más, y se convirtió en el monstruo que es ahora.

Ignoro si en ese entonces había alguna red social. De todos modos si la había, no tenía interés en usarla. Luego llegaron MySpace o hi5, que hasta donde tengo entendido en este momento son las más “naquitas”. Del otro lado está lo fashion, están facebook y twitter. Debo también reconocer que no conozco mucho de redes sociales porque desde hace algún tiempo decidí desconectarme de ellas. Sin embargo, soy de la opinión de que favorecen el contacto con los demás. En algún momento a mí me ocurrió: encontré excompañeros con los que jamás creí volver a tener algún contacto, gracias a una red social. Sin embargo, en algún momento pensé que quizás no quería (ni necesitaba) tanta información de gente con la que en realidad no tenía mucho en común ni grandes intenciones de hacer contacto real. A pesar de ello, creo que las redes sociales tienen su valor, quizás ya no le hagamos una llamada telefónica al viejo amigo de la infancia, pero le dejemos un recado en su perfil de facebook. Es cuestión de cambios que van más allá de lo que podemos controlar ¿O no?

Twitter merece mención aparte. En mi caso, además de satisfacer (y hacer crecer) mi necesidad de recibir retroalimentación por gran parte de lo que hago, me llevó a enterarme de noticias locales (cuando funcionaba cierto usuario robot); leer las irrelevancias de gente que hacía cosas como tú, como yo, como cualquier otro; y hasta a conocer a una persona, con la que jamás había cruzado palabra a pesar de vivir a dos casas de distancia. Conclusión: twitter aumentó mi red social del “mundo real”.

Y finalmente, me encuentro aquí, colaborando para autonomía, en Internet y en aquél “mundo real”. En resumen, no creo que el uso del Internet modifique o haya modificado negativamente la cantidad o la calidad de mis interacciones sociales.

Eso digo yo, pero ¿Qué dices tú? Los comments están a tu disposición.


¡Paga por tu maldito internet!

Y por tu café también.

A más de uno le ha pasado. Sí, ya saben, de hecho a varios pero pocos lo admiten. La compañía del perroWOW corta la línea y nuestra vida se colapsa ¿que por qué? pues por la falta de internet, entonces hay que salir a buscar internet a otros lados, ya sea a la azotea a ver si agarra señal o la universidad a pelearse con la red intermitente. Bullshit!, sabemos que la opción más efectiva en tiempos de austeridad y con urgencia de mandar un correo, bajar el último podcast (o buen porno) es ir a uno de esos cafés con servicio de wi fi. O mejor dicho: lugares con mesas habilitadas para nuestras laptops y además servicio de cafetería. ¿O acaso creen que uno va a platicar con todo y el mounstroso aparato? (aquí el autor se proyecta, su laptop pesa 3 kilos).

Todos sabemos que ir un internet público es indigno a estas alturas del partido, uno se encuentra con compus viejas, conexiones inestables y -lo peor de todo- un calor horrible. Oh y cuentan el tiempo ¿cómo se atreven? // Mientras que en uno de los mencionados cafés, que no nos hagamos tontos: se llaman Starbucks y punto, por lo que costarían dos horas de conexión disfrutamos de un vaso de café listo para taquicardia, aire acondicionado, wi-fi y un lugar semi cómodo.

Algo alzado pero bien lo vale, digo, no es un asalto, aparte de que nadie te pedirá que te retires siempre y cuando te mantengas dentro de lo razonable, supongo que eso viene como un líneamiento de la franquincia. Hago enfásis en el punto anterior ya que un temor que suelo tener es que cuando llega un establecimiento a la ciudad sufra de una hidrocalización ¿qué en qué consiste? inflar precios nomás por estar aquí, mal servicio por default y el que el cliente sea juzgado por su apariencia o nomás porque sí. Supongo que por ese mal hecho tan arraigado a muchos les da cosa entrar a un establecimiento “de los de cadena”.

Afortunadamente el café sirena y muchos otros negocios franquiciados mantienen sus reglas de cortesía, ya sean desde la ciudad de México (como Tonks, Wings o hasta el mismo restaurant de Liverpool) o la matriz internacional (sobran ejemplos).

Ok, a uno le dirán algo en ese y otros negocios si se pasa “de listo” en el lugar, haciendo cosas como: ver porno, ver porno a volumenes altos, haberse quedado ocho horas y ya conocer a ambos turnos, echar más desmadre del correcto con los amigos o simplemente llegar de huevos, postrarse y ni siquiera hacer un pedido o lo que es lo mismo: no pagar el derecho de piso.

¿Bastante bajo, no? al menos muchos de nosotros tenemos la suficiente pena y verguenza como para nunca hacer eso pero al parecer en Nueva York y otras ciudades eso está generando un problema, platican en Gawker que un convenio no escrito y socialmente aceptado entre aquellos bloggers (que lo hacen de manera profesional) y las cafeterías era que estos podían quedarse una buena cantidad de tiempo a cambio de estar consumiendo, lo que resultaba en ver varios establecimiento como una especie de oficina regular para este tipo de escritores. Si bien los bloggers pueden ser algo fastidiosos tampoco son mayoría ni contaminaban el tráfico habitual de los mencionados negocios pero ahora se ha visto un aumento en las personas que acuden a tomar un americano y consultar usar su laptop por horas y horas.

Se trata de desempleados buscando trabajo y aprovechando el ancho de banda, ya saben, los efectos de la crisis. Y en las crisis la gente abusa o al menos ese legado están dejando los que andan checando clasificados y se quedan otro buen rato a causa de tener nada que hacer. En la nota de Gawker mencionan que este desbalance está “matando el romance de casi una década entre los dueños de café y los usuarios de laptops, tomando medidas restrictivas en cuanto al internet y fuentes de poder” (sin luz no hay diversión, recuerden). Claro, sobre todo con todos esos que ni siquiera consumen. ¡La crisis genera más crisis!.

- Francisco Jesús Trejo Corona

Aunque eso se escucha digno de México, aún no hay reportes de gandallismo similar (laptops y café), supongo que por lo mismo de ser más penosos y tenerle cosa a dichos establecimientos pero pues no falta quien entra a un hotel o biblioteca nomás a checar el periódico o la ya clásica sesión de hojeada en las revistas de Sanborns.

Para wifi gratis está la universidad, les diría la clave pero con el nuevp sistema de registro resulta inútil, de todos modos hay que ir al centro de redes.

Foto: Kyz (CC)



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