Cuadro a cuadro / Biutiful
12 Feb
Tras es el estreno de Biutiful, última cinta de Alejandro González Iñarritu, y una profunda reflexión, podemos llegar a la conclusión de que, es inspirada cien por ciento en la filmografía del cineasta sueco Ingmar Bergman.
Este largometraje protagonizado por el español Javier Bardem posee una serie de características que aluden a “simples metáforas”, por ocasiones la historia se torna un tanto melodramática y exageradamente visceral, los encuadres controlados y los aspectos simbólicos un tanto desgastados aunados a un punto argumental sin fondo, dan un giro a la narrativa de cada escena haciendo de la cinta un refrito sin fondo y forma.
Las historia.
Particularmente Biutiful está llena de composiciones correspondientes al lenguaje cinematográfico bergmaniano, close up en repetidas ocasiones, diálogos largos y una inquietud exagerada y obsesión con el rostro humano, tal como lo hace el sueco Bergman en la cinta “La hora del lobo” de 1968, es decir, el personaje principal de esta película Johan Borg, se ve atacado por una terrible esquizofrenia ( el cáncer de Uxbal en Bardem) simplemente retomado desde la óptica del Mexicano, a partir de el punto argumental y anecdótico que radica en la tragedia de Uxbal, es más que inevitable que Iñarritu hace alusión a una de las escuelas cinematográficas mas importantes del séptimo arte, el denominado “Neorrealismo Italiano” en específico Biutiful es un réplica puntualizada y aburguesada de la cinta “El ladrón de bicicletas de 1948 dirigida por el italiano Vittorio de Sica. Con la misma intención, de perpetuar un sentimiento de frustración interna y decadencia social y cultural.
Los personajes
A comparación de las producciones europeas mencionadas, Iñarritu imprime a la psicología del personaje varias vertientes donde todo se mira perdido y sin algún sentido. El aspecto de lógica en la mente de Uxbal se ve poco coherente, es decir, un sujeto cuya vida está nula de motiviciones y desastres, que tiene una cualidad de contacto con la muerte, destruye el camino, la orientación y la continuidad de las acciones y consecuencias.
Una pareja infiel y encaminada siempre a la perdición, justificada en el cambio para bien de su familia, enreda aun más lo impreciso de la cinta, personajes que se dedican a llorar y a tener contacto con los muertos mediante aspectos que tratan de ser simbólicos pero que a final de cuentas rayan en lo patético.
Simbolismo injustificado.
¿Ratones viejos que se marchitan? ¿Similitudes bíblicas? ¿Multiculturalismo? ¿Nexos con el otro mundo?
Tomados desde ópticas vacías y alejadas de lo que podría ser una historia concreta, esta cinta es la antítesis de las producciones que anteriormente Iñarritu presentó. Lo simbólico no fue sino un desgastante proceso que terminó por abaratar lo prometedor de la obra.
Abordonando varios temas y desviándolos por estructuras cinematográficas acomplejadas, es de esperar que no fuera lo que muchos esperaban. Biutiful es una amañada película para los admiradores del director, que a diferencia de sus obras anteriores bien logradas y con una narrativa clara y segura, pasó a formar parte de las decepciones del año 2010.
- Gilberto Barrón Reyes




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