El escandalito acerca de Inception
24 Jul
El día de ayer amanecí con la noticia de que la gente de internet estaba indignadísimo porque Inception (o El Origen, según la distribuidora) sería estrenada hasta el 30 de junio en Cinépolis y demás salas de exhibición, con excepción de Cinemark, quienes tienen la exclusiva temporal de una de las películas más esperadas del año.
¿Que qué nos importa esto? Primero que nada, Inception es mucho más que la película intermedia y proyecto personal de Cristopher Nolan antes de la continuar con la tercera parte de El Señor de la Noche, sino que es la cinta que empieza el camino rumbo a los Premios de la Academia del próximo año. De esas películas que logran una expectativa demencial entre cierto sector de la audiencia.
Ahora, localmente es una pésima noticia porque durante una semana será imposible disfrutar Inception como se debe. ¿Por qué lo digo? Ignoro su situación en el país, pero considero que Cinemark es el cine con peor mantenimiento en el estado, con un sonido en el que parece que siempre está lloviendo y las salas menos cómodas del estado, además de que por su ubicación es muy probable que las funciones de cualquier cosa estén infestadas por preadolescentes ruidosos, que van más a echar desmadre que a disfrutar de una historia. Eso sí, Cinemark tiene mejores palomitas que cualquier complejo cinematográfico, pero solamente.
¿Esto tendrá consecuencias o boicot? ¡Claro que no! Es una realidad que la mayoría de la gente selecciona que película verá así como los animales eligen que comer, por eso las distribuidoras ponen nombres superdigeridos o hasta estúpidos al pasar a Región 4 sus estrenos. Ejemplo: The Hurt Locker o Zona de Miedo. La misma película, cuyos dos nombres dicen algo diferente. En una ocasión @Ruys escribía que un título como Zona de Miedo, captará no sólo a algunos despistados sino al público en general en busqueda de balazos, acción marca Bruckheimer/Michael Bay y en sí un rato ligero en la sala, porque [como mencioné al inicio del párrafo], son pocos los que se preocupan por informarse acerca del producto por el que pagaran $40 y los mantendrá al borde del asiento por dos horas. Todavía menos los que no son atraídos por las grandes estrellas en los posters.


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