gustavo arciniega
Un momento más tarde, Alicia se metía también en la madriguera, sin pararse a considerar cómo se las arreglaría después para salir.
Al principio, la madriguera del conejo se extendía en línea recta como un túnel, y después torció bruscamente hacia abajo, tan bruscamente que Alicia no tuvo siquiera tiempo de pensar en detenerse y se encontró cayendo por lo que parecía un pozo muy profundo.
ALICE se encuentra cien metros bajo la superficie terrestre, en la frontera entreFrancia y Suiza, entre la comuna de Meyrin en el Cantón de Ginebra y la comuna de Saint-Genis-Pouilly en el departamento de Ain, ahí se encuentra A Large Ion Collider Experiment, un experimento que se lleva a cabo desde enero 2009 en uno de los laboratorios de investigación en física de partículas más importantes del mundo, el Consejo Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN por sus siglas en francés), centro establecido en 1954 bajo un esfuerzo conjunto de once países del Oeste de Europa. En la actualidad, el CERN cuenta con 20 países afiliados y 28 países más contribuyen con personal científico, un ejemplo de cooperación científica internacional.
O el pozo era en verdad profundo, o ella caía muy despacio, porque Alicia, mientras descendía, tuvo tiempo sobrado para mirar a su alrededor y para preguntarse qué iba a suceder después. Primero, intentó mirar hacia abajo y ver a dónde iría a parar, pero estaba todo demasiado oscuro para distinguir nada. Después miró hacia las paredes del pozo y observó que estaban cubiertas de armarios y estantes para libros: aquí y allá vio mapas y cuadros, colgados de clavos.
ALICE es uno de los varios experimentos del famosísimo Gran Colisionador de Hadrones, el experimento del milenio en el área de la física, el país de las maravillas de la ciencia moderna. Los hadrones son partículas mucho más grandes que los electrones; no cualquier tipo de partículas: se trata de iones y protones de plomo (átomos de plomo con exceso o falta de electrones). Para acelerar partículas es necesario utilizar sus propiedades eléctricas y magnéticas. Se utilizan imanes superconductores a una temperatura de -271.3ºC (1.9 grados por encima del cero absoluto); a estas temperaturas los electrones se mueven sin resistencia, se aprovecha la carga eléctrica de las partículas para acelerarlas durante 20 minutos, haciéndolas circular por el túnel hasta que alcanzan una velocidad cercana a la velocidad de la luz, cada protón da más de 11,000 vueltas al túnel por segundo.
-¡De buena me he librado! -dijo Alicia, bastante asustada por aquel cambio inesperado, pero muy contenta de verse sana y salva-. ¡Y ahora al jardín!
Y echó a correr hacia la puertecilla. Pero, ¡ay!, la puertecita volvía a estar cerrada y la llave de oro seguía como antes sobre la mesa de cristal. «¡Las cosas están peor que nunca!», pensó la pobre Alicia. «¡Porque nunca había sido tan pequeña como ahora, nunca! ¡Y declaro que la situación se está poniendo imposible!»
En el experimento ALICE el choque de partículas lleva tanta energía que las partículas se “rompen” y el país de las maravillas se materializa. En lugar de sombrereros y conejos blancos, una pléyade de partículas nuevas aparece y se aniquila. Los postulados de varias teorías físicas pueden ser respondidos o, por lo menos, obtener nuevas pistas. Inquietudes de la física como la materia oscura (que algunos científicos creen que permea el universo); la existencia de otras dimensiones de acuerdo con la Teoría de Cuerdas; o la validez del bosón de Higgs tan importante en el modelo de partículas que tenemos actualmente; u otras pistas aportando argumentos en aquellas teorías supersimétricas esperando ser resueltas, al menos en parte, por este gran experimento.
-¿Qué te parece la Reina? -dijo el Gato en voz baja.
-No me gusta nada -dijo Alicia. Es tan exagerada… -En este momento, Alicia advirtió que la Reina estaba justo detrás de ella, escuchando lo que decía, de modo que siguió–: …tan exageradamente dada a ganar, que no merece la pena terminar la partida.
La Reina sonrió y reanudó su camino.
Con ALICE se intenta dar respuesta a una de las preguntas relacionadas con aquellos momentos en nuestro universo muy cercanos al Big Bang. Cercanos a un estado de la materia conocido como el plasma de quarks y gluones (los quarks son partículas más pequeñas que los protones y neutrones y que, de hecho, los conforman, en una combinación de tres tipos; los gluones, por otro lado, son los responsables de mantener pegados a esos quarks, para que formen protones, neutrones y otras clase de partículas).
Por último, imaginó cómo sería, en el futuro, esta pequeña hermana suya, cómo sería Alicia cuando se convirtiera en una mujer. Y pensó que Alicia conservaría, a lo largo de los años, el mismo corazón sencillo y entusiasta de su niñez, y que reuniría a su alrededor a otros chiquillos, y haría brillar los ojos de los pequeños al contarles un cuento extraño, quizás este mismo sueño del País de las Maravillas que había tenido años atrás; y que Alicia sentiría las pequeñas tristezas y se alegraría con los ingenuos goces de los chiquillos, recordando su propia infancia y los felices días del verano.
Más de mil científicos, provenientes de 94 instituciones diferentes repartidas en 28 países del mundo, participan en este proyecto. Esto incluye a personal del Instituto de Ciencias Nucleares y del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México; investigadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de México y Mérida; de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla…
Las preguntas constantes de ALICE y las respuestas que obtiene, son recopiladas y analizadas en parte por científicos de México. La importancia de ello radica en que la ciencia mexicana es parte de este esfuerzo por comprender el país de las maravillas. No perdamos de vista las sorpresas que la ciencia nos tiene prometidas, no dejemos que esta prisa cotidiana decapite el interés por comprender un poco más éste universo.


















